El grado de erección del pene puede servir para detectar patologías cardiovasculares

Debido a que "no es un órgano aislado", sino parte del organismo, y a que "una erección no es más que sangre dentro del pene"

EFE | CÓRDOBA

Un centenar de expertos de toda España analizan hoy en Córdoba, en la I Jornada de Andrología y entre otros asuntos, la utilidad del pene como marcador del estado vascular del varón y para detectar posibles patologías cardiovasculares. El coordinador del encuentro y responsable de la unidad de Andrología del Hospital Universitario Reina Sofía, Rafael Prieto, explicaba que el pene "no es un órgano aislado, sino que forma parte del organismo y hay que tener en cuenta que una erección no es más que sangre dentro del pene".

En este sentido, Prieto indicaba que los últimos estudios están demostrando que existe una relación entre la disfunción eréctil y los problemas cardiovasculares, de tal forma que alrededor del 40 por ciento de los pacientes con disfunción luego padecen también alguna dolencia de corazón. Asimismo, en aquellos casos en los que se consulte por un problema de disfunción eréctil y confluyan también factores de riesgo cardiaco como obesidad, diabetes o hipertensión, es preciso hacer un estudio más serio del paciente por si la disfunción estuviera reflejando algún problema cardiovascular que pudiera haber pasado desapercibido.

Prieto añadía al respecto que el estado del pene puede ser un marcador para "poner sobre la pista" de una posible patología cardiaca, por lo que animó a todos los varones que sufren problemas de erección a que acudan a la consulta del especialista. En la misma línea, recordaba que hay muchas personas que no acuden al médico cuando sufren problemas de erección, ya sea por pudor o porque piensen que estos problemas no tienen solución, aunque "deberían ir porque sí tienen solución y porque pueden desvelar alguna patología cardiaca".

El coordinador de la jornada resaltaba que "es necesario eliminar el miedo a las pastillas" que existen en el mercado para tratar las disfunciones, ya que no son otra cosa que un vasodilatador y parece además que cumplen la función de regenerar el endotelio, que reviste los vasos sanguíneos. Indicaba, no obstante, que las pastillas que existen actualmente en el mercado necesitan de receta y control médico, a lo que añadió que pueden ofrecer resultados positivos, pero siempre utilizadas con orden y sentido común.