Espacios libres de malos humos

Aunque son una minoría, Plasencia dispone de bares en los que se prohíbe fumar Los negocios de más de 100 metros tienen hasta septiembre para ejecutar las reformas

ANA B. HERNÁNDEZPLASENCIA

Lo cierto es que los fumadores de la capital del Jerte no han notado, ni siquiera lo más mínimo, la entrada en vigor de la manida ley antitabaco, porque continúan disponiendo de los bares para fumar agusto. La inmensa mayoría de los establecimientos hosteleros de la ciudad menores de 100 metros cuadrados se ha decantado por los fumadores; no obstante, Plasencia también tiene excepciones libres de malos humos.

«Tenía clientes que me lo demandaban y, por ello, cuando se ha dado la oportunidad, la he aprovechado. Desde el 1 de enero de este año, las dos cafeterías-pastelerías Virgen del Puerto son espacios en los que está prohibido fumar». Su propietario, Fernando Rabazo, expresó ayer su satisfacción por la decisión tomada porque, «además de mejorar el olor del establecimiento y animar a los trabajadores que fumaban a dejarlo», no ha notado merma alguna en su clientela. «Es cierto que algunos clientes se han ido, de la misma forma que otros han venido, especialmente matrimonios con niños pequeños».

Un público que también ha incrementado el Café Bar La Rotonda, a la salida del puente de Adolfo Suárez. Así lo garantiza su dueño, Julián Villegas: «Mis clientes son, sobre todo, personas mayores de 50 años y parejas jóvenes con niños; por ello, la inmensa mayoría se ha alegrado de que haya prohibido fumar». Reconoce también, como Fernando Rabazo, que hay quienes han optado por cambiar de bar, «pero también hay otros que tras venir una vez, y comprobar que no se huele a tabaco, repiten».

Julián Villegas, propietario de un bar de 180 metros cuadrados, tomó la decisión de prohibir fumar porque así se lo demandó la mayoría de sus clientes y la decisión no le ha acarreado una pérdida del público fijo. «Aquí vienen los de siempre a echar la partida y los que fuman, que los hay, salen un momento, echan el pitillo y regresan».

También realizan la misma operación los clientes habituales del Bar Manolo, en San Martín: «La verdad es que a mí me molestaba el humo del tabaco y, por eso, cuando se ha dado la oportunidad de prohibir fumar, la he cogido». Julia Sánchez Hernández se muestra satisfecha, como sus predecesores, por haber prohibido fumar en su céntrico establecimiento. Una medida, además, que al igual que a Fernando Rabazo y Julián Villegas, no le ha ocasionado pérdida de clientela. «Los de siempre siguen viendo y cuando quieren fumar, salen a la puerta y vuelven a entrar; y, además, yo diría que he ganado a otros nuevos, a personas que no les gustaba entrar antes por el tabaco y que ahora, por tanto, están encantadas con la medida adoptada». Su bar, por tanto, es un espacio libre de humo en la capital del Jerte. Un establecimiento de menos de 100 metros cuadrados y uno de los pocos en la ciudad que se ha decantado por los no fumadores.

Por el contrario, los establecimientos hosteleros de más de 100 metros que no hayan optado por prohibir fumar, como La Rotonda, tienen hasta el próximo septiembre para acometer las reformas precisas que posibiliten un área para no fumadores y otro para fumadores. Éste último espacio, tal como ayer recordó César Clemente, presidente de la Asociación Empresarial Cacereña de Hostelería y Turismo, «no podrá ser en ningún caso superior al 30% de la superficie del establecimiento».