El presunto homicida pensó que era un ajuste de cuentas y está "arrepentido"

Su abogado pactó la entrega con la Policía y le acompañó desde Oporto

EFE |SEVILLA

El presunto homicida de un conductor en Sevilla que atropelló levemente a su hija pensó que era un ajuste de cuentas y que era un miembro de un clan rival que quería matar a su familia, y ha expresado su "arrepentimiento más absoluto" tras entregarse anoche a la Policía en Ayamonte (Huelva).

Su abogado, que pactó la entrega con la Policía y le acompañó desde Oporto (Portugal), declaró hoy en rueda de prensa que Ricardo S.A. "no ha hecho más que quejarse de su situación y arrepentirse de este hecho lamentable", y no sabe dónde están las armas usadas, pues las tiró, pero no reveló más detalles al existir secreto sumarial.

El padre de la niña atropellada el 8 de enero, al que la Policía imputa la muerte del celador del Hospital Virgen del Rocío Gaspar García, de 64 años, está desde anoche en los calabozos de la Jefatura Superior de Sevilla, donde este mediodía iba a tomársele declaración, aunque previsiblemente no hablará por indicación de su letrado, Javier del Rey.

Según Del Rey, a quien la Policía avisó de ello poco antes de la rueda de prensa, probablemente el detenido se acogerá a su derecho a no declarar, si así lo decide, y el Grupo de Homicidios prevé ponerlo a disposición judicial el lunes, lo que vio "lógico" al no estar de guardia el Juzgado de Instrucción 18, que lleva el caso.

Sin dar detalles, el abogado confirmó que Ricardo pensó que el conductor al que descerrajó once tiros, tras atropellar de forma involuntaria a su hija, era del clan rival que se enfrentó a tiros con su familia el 27 de diciembre en el asentamiento chabolista del Vacie, en Sevilla, y que le ha dicho que "se confundió de persona".

Añadió que su cliente "ha pedido perdón a la familia" del celador y piensa hacerlo públicamente cuando tenga la oportunidad, y afirmó que su entrega voluntaria, tras convencerlo su abogado después de doce días huido, y su arrepentimiento son un atenuante ante una condena hipotética, pues "es una forma de colaborar con la Justicia".

El detenido relató a su abogado que, tras el homicidio, huyó de inmediato a Portugal, deambuló por varias zonas a pie y haciendo autostop, y estuvo "errante y durmiendo a la intemperie", según Del Rey, hasta que "primos lejanos" lo acogieron cerca de Oporto, en Ovar, le dieron ropa y entonces decidió ponerse en contacto con él.

Su abogado y su familia no sabían su paradero, y probablemente su mujer, María Luisa C.J., de 31 años y encarcelada como presunta coautora, aún no sepa que se ha entregado, según su letrado, que dijo desconocer si la Policía ya lo tenía cercado, aunque le comentó que tenían sospechas de que estaba en el Algarve portugués.

Sobre su entrega, el letrado dijo que el jueves habló con el huido, que le había llamado varias veces, y le persuadió para que se entregara. Una vez convencido, Del Rey relató que informó al decano del Colegio de Abogados de Sevilla de que su cliente ponía la condición de entregarse acompañado por su abogado, tras lo cual habló para acordar todos los extremos y "una "garantía" para el viaje con el subdelegado del Gobierno y los jefes superior de Policía y del Grupo de Homicidios.

Tras una comparecencia, se le facilitó un escrito oficial donde constaban todas esas circunstancias para tenerlo durante el viaje como "salvoconducto" y poder proceder a la entrega voluntaria del detenido, lo que ocurrió anoche a las 23.00 horas en Ayamonte.