Diáspora para 'los extremeños'

En Extremadura no existe ningún archivo que reúna todos los documentos pertenecientes a la Guerra Civil y la mayoría de ellos no se encuentra en la región

ARACELY R. ROBUSTILLOBADAJOZ

En Extremadura, el paradero de los documentos de la época de la Guerra Civil española es para la mayoría un misterio. 'Los papeles extremeños' están en la diáspora. No aparecen, como tal, en la Delegación del Gobierno, ni en el Archivo Histórico Provincial de Badajoz, ni en la Biblioteca de Extremadura. Tan sólo algunos expedientes penitenciarios permanecen en la Prisión Provincial de Badajoz bajo etiqueta de confidencialidad.

La única persona que asegura haber tenido algún documento de esta época y en la región entre sus manos, en algún archivo municipal de la región es el historiador y escritor extremeño Francisco Espinosa Maestre (Villafranca de los Barros, 1954). Espinosa ha reconstruido a través de sus libros la implantación del franquismo en la zona suroccidental de España y ha tenido que utilizar para ello gran cantidad de documentos y bibliografía de la época. Títulos como: 'La guerra civil en Huelva','La justicia de Queipo', 'La columna de la muerte'o 'Sevilla, 1936. Sublevación fascista y represión', son fruto de dichas investigaciones.

El historiador extremeño apunta, no obstante, que muchos de los documentos de la región desaparecieron y que el proceso ya comenzó antes de que se acabara el conflicto fraticida: «Antes del final de la Guerra, mucha gente se fue apropiando de gran cantidad de información que pudiera relacionarles de alguna forma con la República por temor a la represalias de los nacionales y también los militares que dieron el golpe se hicieron con gran parte de esa documentación».

El Servicio Nacional de Recuperación de Documentos, creado por los nacionales ante de que terminara el conflicto se convirtió en el germen de lo que hoy es el Archivo de Salamanca y a él fueron a parar la mayoría de los documentos 'desaparecidos'.

«El Gobierno de Franco requisaba muchos documentos con una intención represiva. En Salamanca hay muchos de la entrada de las tropas nacionales en la bolsa de la Serena, que fueron enviados allí por los militares», explica Francisco Espinosa.

Para este historiador la diáspora de los 'papeles extremeños' tiene una explicación clara: «que no tengan nada ahora, solamente indica que alguien los destruyó en su momento, nada es fortuito, aunque, a veces también es verdad que el problema es la desorganización de muchos archivos que dificulta mucho la búsqueda de este tipo de información».

Paradero desconocido

La realidad burocrática confunde. Feliciano Correa es el director de la Biblioteca Pública Bartolomé J Gallardo, donde se también se ubica el Archivo Histórico Provincial del que partimos en la búsqueda de cualquier documento perteneciente a esta época. La respuesta de este escritor y académico extremeño fue que no había ni un solo legajo de esta época en este archivo.

«De existir fondos tendrían que estar en la Delegación del Gobierno, pero allí no hay nada y en el Archivo Histórico tampoco», asegura Correa. Al parecer, no existe rastro de ningún papel de la época ni en el Gobierno civil, ni en el Gobierno militar, ni en ningún archivo, según esta fuente. Donde sí queda algún expediente penitenciario, es en la Prisión Provincial de Badajoz. Desde el Gabinete de Prensa de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias así lo confirman, aunque, dada su naturaleza confidencial, poco se sabe de su contenido.

Justo Vila, historiador, escritor y actual director de la Biblioteca de Extremadura explica, por su parte, la salida de la mayoría de estos documentos con lo que se conoce como 'La Causa General': «un gran proceso judicial abierto por los vencedores de la Guerra Civil para informar de los hechos delictivos y otros aspectos de la vida en zona roja que comenzó oficialmente en abril de 1942».Salamanca y Ávila se perfilan como los principales destinos de todo el material que pudiera ser competencia de dicha causa.