Seis millones de contribuyentes dejarán de tributar con el nuevo IRPF

Aunque el tipo mínimo no bajará, subirán las deducciones, el mínimo exento se acercará a 12.000 euros y todas las plusvalías entrarán en un tipo único

J. A. BRAVOMADRID

Más de seis millones de contribuyentes dejarán de pagar el impuesto de la renta (IRPF) con la reforma que tiene ultimada el Gobierno -la tercera que realiza la Administración central desde 1998-, cuyo anteproyecto será estudiado y aprobado hoy por el Consejo de Ministros. Lo que se ha dado en llamar «cambio tranquilo» en la fiscalidad, como lo definieron sus propios autores, incluye varias novedades respecto a las últimas pistas ofrecidas desde el Ejecutivo.

La principal es que no está previsto bajar el tipo mínimo, situado en el 15%, pero a cambio se creará de facto un 'tipo 0', al subir las deducciones sobre la cuota -es decir, la cantidad por la que hay que tributar, inferior a los ingresos reales- y, al mismo tiempo, aumentar el mínimo exento hasta un nivel cercano a los 12.000 euros, si bien al final podría ser algo menor.

Esta era la última idea que manejaban en el Ministerio de Economía y Hacienda antes de cerrar el anteproyecto definitivo, y después de haberla pactado con sus socios parlamentarios (sobre todo, ERC e IU-ICV) para garantizarse el apoyo necesario en la tramitación del texto. Sin duda, es un cambio ambicioso que duplicaría el efecto recaudatorio de la reforma en marcha, en principio estimado en una merma de unos 2.500 millones de euros para las arcas públicas, y que superaría así los 3.800 que costó la última reforma del PP (2003). Este hecho ha llevado a la Administración a rebajar solo en un punto (del 45% al 44%) el tipo máximo del IRPF, y a dejar la forma de liquidación del impuesto en cuatro tramos, uno menos que en la actualidad.

El Ejecutivo planea elevar el mínimo vital (cantidad exenta de pago al fisco que se aplica por igual a todos los contribuyentes) hasta unos 4.000 euros, 500 más que ahora. A su vez, hará lo mismo con el mínimo exento que se aplica a las rentas del trabajo, que en el caso de las más bajas podría pasar de 3.500 a más de 8.000 euros. Se cumpliría así una de las promesas electorales del PSOE: que unos siete millones de ciudadanos, cerca de la mitad de los contribuyentes de rentas más bajas, dejen de pagar el IRPF.

Ahorro a largo plazo

Con el mismo fin de favorecer a los asalariados más modestos, la reducción por hijo a cargo pasará a ser una deducción lineal para todos los ciudadanos, al tiempo que bajará la cantidad que se pueden desgravar a partir del tercer vástago. En materia de vivienda, se mantendrá el esquema actual -el 15% de deducción con un límite de 9.000 euros-, si bien se pretende eliminar la ventaja fiscal de hasta el 25% para los primeros años del pago de la casa. Además, se quiere repartir la desgravación actual al alquiler entre los propietarios y los arrendatarios.

La idea de trasladar reducciones (que se aplican sobre la base imponible, es decir los ingresos totales) al capítulo de deducciones (que se hacen sobre la cuota, la cantidad por la que finalmente se tributa) también se aplicará a los planes de pensiones y otro tipo de aportaciones a sistemas de previsión social -los gastos en dependencia quedarían libres de impuestos-. Así, se establecerá una exención para las viviendas que se dediquen a 'renta vitalicia' (es decir, que se vendan para destinar ese dinero como complemento de la jubilación). Además, se bonificarán las 'hipotecas inversas', por las que la entidad financiera paga una renta periódica tras finalizar la edad laboral a cambio de quedarse después con la casa.

El nuevo IRPF comprenderá un amplio catálogo de productos de 'ahorro previsión' (incluidos fondos de inversión), que recibirán un trato fiscal favorable mientras se dediquen a renta vitalicia para la jubilación. En caso contrario, se les aplicaría el tipo general de las plusvalías, que se va a unificar en el 18% -salvo para los planes de pensiones, donde habrá un solo límite deducible para los de carácter privado y los de empresas, y se reducirá hasta unos 15.000 euros-. Este nuevo referente se aplicará a todas las ganancias generadas en más de un año, mientras que aquellas con menos tiempo se regularán por el régimen general, y además se introducirá un mínimo exento de unos 3.000 euros.

Para los productos del ahorro (acciones, obligaciones, depósitos, fondos) contratados antes de 1995, que disfrutaban de tratamiento preferencial gracias a la aplicación de coeficientes correctores, se limitan sus 'privilegios' en el tiempo. Así, quedarán exentas las ganancias generadas entre el 31 de diciembre de 1994 y el 1 de enero del 2007 (cuando entrará en vigor la reforma), mientras que a las que se produzcan (o se sumen) a partir de esa fecha se les aplicará el mismo tipo único que al resto. Esto puede provocar una liquidación masiva de fondos, y en menor medida inmuebles, este año para aprovechar las últimas ventajas.