Niño de la Capea: «Se ha perdido mucho el respeto a los toreros»

En la XX Semana Taurina pacense, el diestro salmantino diseccionó el momento de la fiesta

JUAN ÁNGELBADAJOZ

El Niño de la Capea estuvo en la Club Taurino Extremeño dentro de la XX Semana Taurina hablando sobre la fiesta. Le acompañó en la mesa su hijo el también matador Pedro Gutierrez Lorenzo 'El Capea'. El torero salmantino fue diseccionando el momento por el que atraviesa la fiesta y aseguró que los toreros jóvenes sufren hoy día una presión y responsabilidad que no les corresponde.

Desde su punto de vista, «no hay paciencia con ellos, no se les da tiempo a perfeccionar las formas, a cuajarse. Esos cuatro o cinco años imprescindibles no se le conceden. Toman la alternativa y al día siguiente ya quieren que sean figuras, y a veces, si surge un fenómeno parece que se le quiere parar por parte de algunos estamentos de la fiesta, como diciendo: si vas a incordiar mejor que no salgas, que no triunfes»

Sobre los planteamientos actuales de las temporadas apuntó: «Creo, que actualmente, excepto tres o cuatro toreros pocos se pueden permitir el lujo de organizar su temporada a largo plazo tal y como está el sistema de contrataciones. Tener desde el principio una temporada completamente ajustada es un arma de doble filo, los hay que se crecen y los hay que se asustan ante lo que tienen por delante. De todas formas el cerrar los abonos con mucho tiempo puede cerrar sitio a quienes peguen un zambombazo a mitad de temporada»

Comparando los tiempos actuales con los que el vivió explicó: «Particularmente prefiero aquellos, no había tanta ingratitud ni puertas cerradas como está viviendo mi hijo, por ejemplo. Ahora lo tienen más difícil que en mi época. Yo tomé la alternativa en junio, solamente tenía firmadas cuatro corridas, y terminé la temporada con 54. Ahora es impensable. Hay triunfadores de San Isidro que no matan ni diez corridas más. En mis tiempos había menos corridas pero los carteles estaban mucho más abiertos».

Sobre esto mismo su hijo apostilló: «Cuesta entender que te la hayas jugado con un toro, realizado un gran esfuerzo y no veas recompensa. Hay cosa que te cuesta entender. Que te declaren triunfador de una feria y al año siguiente no se acuerden de ti en los carteles de ese mismo sitio y te preguntas ¿qué tengo que hacer para que cuenten conmigo?»

Poco respeto

Capea padre habló del respeto y en ese sentido afirmó: «desde dentro de la fiesta hoy se le tiene muy poco respeto al torero, a veces ni a las propias figuras. Ahora pretenden en muchos casos que te juegues la vida y encima lo hagas gratis. Hay que pasar muchos malos tragos. Por eso cuanto antes se pasen mejor porque te hace coger carácter sin el cual no se puede ser figura del toreo. Carácter que te da fundamentalmente el toro que te amenaza con matarte pero después también todo lo que te rodea, y ese carácter luego se refleja en el ruedo. El torero que lo tiene es el que domina, se impone, y acaba siendo figura, dueño de la situación y el preferido del público»

Habló también el matador sobre los ataques actuales a la fiesta, la despreocupación de la administración por ella y del romanticismo de la fiesta: «hoy no es el romanticismo del siglo XIX pero los chavales que llegan hoy a la profesión no lo hacen por hambre, ya no hay necesidades perentorias, lo hacen como algo íntimo, pasional, por convencimiento»

Para él, quien mejor ha visto toreando de capa se llama Rafael de Paula, con la muleta y el estoque: «Paco Camino. Camino es el mejor torero que yo he visto, porque una cosa es torear y otra pegar pases. Pases bonitos los pegan muchos, preciosos. Torear, muy pocos. Con la espada, yo estaba loco por que le saliera un toro malo para ver cómo lo mataba. Le salía y le pegaba un estoconazo mientras a otro cualquiera nos hubiera vuelto loco».

De su faceta como ganadero explicó por qué se decidió por el encaste Murube: Por ser uno de los pocos que quedan puros, de los que puedes dejar que sigan tus herederos y siga funcionando. Sé que esto es muy lento y que prácticamente estoy empezando pero ya he obtenido unos agradables resultados.