Delgadita pero no anoréxica

Con Eva Herzigova como gancho, la improvisada 'Pasarela Barcelona' releva a la extinta 'Gaudí'

ARANTZA FURUNDARENABARCELONA

Después del centrifugado financiero al que la ha sometido el Gobierno tripartito, despojándola de dos tercios de su financiación pública, la pasarela de Barcelona ha encogido. Ahora sólo dura dos días, de cuatro. Además, se le ha caído la etiqueta -ya no se llama Gaudí- y ha perdido algunos 'botones' por el camino: Lydia Delgado y Victorio & Lucchino han emigrado a Cibeles. Sin embargo, pese a tanto vapuleo, ayer demostró ser una 'prenda' atractiva y que sigue estando de moda. La imagen de Artur Mas conteniendo la respiración al paso de Eva Herzigova en ropa interior era la demostración palpable de que la magia de Gaudí no se ha extinguido del todo.

Pero lo que ayer se inauguró en la ciudad Condal no era el Gaudí ni la BCN Fashion Week, sino la 'Pasarel.la Barcelona', que por primera vez lleva nombre catalán y en cuyo 'backstage' ahora se brinda con cava -pura casualidad, según la organización- y no con champán francés, como era tradicional. Quince diseñadores presentarán sus colecciones en sólo dos días. Seis ayer y nueve hoy. «Es de locos, pero el presupuesto nos ahogaba», confiesa su presidente, Josep María Donat. Entre estos diseñadores, figuran los clásicos: Antonio Miró, Totón Comella, Hannibal Laguna... Y como novedad, Custo, que hasta ahora sólo desfilaba en Nueva York, pero que esta noche lo hará en Barcelona, como gesto de apoyo a la plataforma de diseñadores catalanes que, en menos de 45 días y con 1,2 millones de euros de presupuesto -un millón procede de la Generalitat, frente a los casi tres de antaño-, han logrado improvisar la nueva pasarela.

«Igual que siempre»

De negro y amarillo, el color de los taxis de la ciudad condal, Pasarela Barcelona ha adelantado casi un mes su apertura para coincidir con 'Bread & Butter', la feria de moda urbana más importante de Europa y una de las más señaladas del mundo. La idea era aprovechar el tirón de un salón internacional procedente de Berlín, que desde el año pasado tiene su segunda sede en Barcelona y que cuenta con la nada despreciable cifra de mil periodistas acreditados y más de 30.000 visitantes.

La nueva pasarela se estrenó en la sala anexa del Palau Sant Jordi, vestida para la ocasión de riguroso negro. «Una estética más 'cool' que la anterior», según Antonio Miró. Él fue, como venía siendo habitual, quien inauguró el programa.

«Yo lo veo todo igual que siempre. La misma montaña de fotógrafos, la misma expectación. ¿Vosotros notáis algún cambio?», preguntaba el diseñador a la Prensa, terminado su desfile. Miró también aclaró que «es mentira que yo haya intentado pasarme a Cibeles. Sólo desfilé allí una vez y porque se trataba de un aniversario especial. Entonces lo dije y lo repito: soy catalán y mi sitio está aquí, en Barcelona». El modista también advirtió de que «no hay que temer a la financiación privada. Si la Generalitat recorta la subvención, no pasa nada. La pasarela de Nueva York está financiada íntegramente por una empresa y funciona bien».

La segunda en presentar colección fue Totón Comella, que vistió con su lencería fina a la 'top' internacional Eva Herzigova, convitiendo el rostro de la antigua chica 'wonderbra' en gancho mediático de la jornada inaugural. «Conocí a Totón y a su familia en la Feria de Lyon y allí nos hicimos amigos», contó Herzigova, al tiempo que confirmó que planea dirigir un documental sobre su azarosa vida. Se da la circunstancia de que Totón Comella es esposa de Josep María Donat.

Alfons García, actual secretario general de la 'conselleria' de Comercio, Turismo y Consumo de la Generalitat, y en gran medida responsable del notable adelgazamiento experimentado por la pasarela barcelonesa recordó que los nuevos planes para la moda catalana pasan por aumentar las ayudas a los diseñadores emergentes y ayudar a que los consagrados desfilen fuera. La idea del actual Gobierno catalán, tras haber concluido mediante un estudio que la antigua Pasarela Gaudí, con 7,4 millones de euros de presupuesto global, apenas tenía repercusión internacional ni generaba negocio, es dejarla cada vez más en manos de patrocinadores privados.