«Sobre el escenario, yo no compito ni con mi sombra»

Charo López y Emilio Gutiérrez Caba representan hoy en el Teatro López de Ayala 'Las memorias de Sarah Bernhardt' Mañana actuarán en Mérida y el sábado en Cáceres

ARACELY R. ROBUSTILLOBADAJOZ

La voz de Charo López (Salamanca, 1943) es una mezcla de convicción y dulzura. Una voz de teatro, modulada y experta que ha dado vida a un sinnúmero de personajes que permanecen indelebles en la memoria de muchos españoles. Todos ellos tienen un denominador común, una minuciosa selección por parte de la veterana actriz.

Sarah Bernhardt no es una excepción. La actriz salmantina confiesa sentir una gran fascinación por su colega francesa, la más celebre del siglo XIX, para la que Oscar Wilde escribiera su 'Salomé' y por la que Freud sentía tal adoración, que dicen que un cuadro de la actriz presidía su famoso consultorio.

En 'Las memorias de Sarah Bernhardt', Charo López y Emilio Gutiérrez Caba devuelven a la vida a la extravagante francesa, hija de una cortesana, y a su incondicional secretario, Georges Pitou. Ambos protagonizan un recuento de sus últimos días, ya retirada de los escenarios, en una mansión en el campo. Rodeados de una escenografía sencilla y sin más compañía, los dos actores dan un repaso a los acontecimientos y personalidades más destacadas de la vida de la gran musa del Art Nouveau.

Los extremeños podrán disfrutar la obra, en representaciones únicas, esta noche en el Teatro López de Ayala de Badajoz, mañana, en la Sala Trajano de Mérida y el sábado, en el Gran Teatro de Cáceres.

-¿Qué supone para una actriz interpretar a Sarah Bernhardt, una de las más grandes del siglo XIX?

-Cuando me subo a un escenario no puedo pensar que estoy interpretando a un personaje. Tengo encima la responsabilidad de dar vida a una persona tan importante como fue Sarah Bernhardt. Pero los diálogos no existieron, la escenografía no es real y tampoco las ropas son suyas, yo simplemente intento rescatar para los espectadores a una diva caprichosa que hasta en los últimos días de su vida sigue siendo una actriz. Pero no me da más respeto que sea ella, por ser quien es. He sentido lo mismo por todos los demás personajes que he interpretado a lo largo de mi carrera.

-¿Hay algo de 'la Bernhardt' en Charo López, o algo de Charo López en 'la Bernhardt'?

-Supongo que el amor al trabajo y a la interpretación, pero nada más. Después de haber leído muchas biografías sobre su vida, creo que personalmente, en carácter y temperamento, no tenemos nada que ver la una con la otra.

-Y preparando el personaje, ¿ha encontrado algo de ella que le sorprenda, o que crea que pueda sorprender al espectador?

-Su vida es absolutamente fascinante por lo excéntrica, lo vital y lo alegre que era. Tuvo una vida plena en la que nunca dejó de luchar. También me ha llamado la atención el gran número de amantes y las amistades que la rodeaban, prácticamente toda la intelectualidad de la época la adoraba y alguno de ellos aparecen representados en escena, como Oscar Wilde. La Bernhardt tuvo una vida fantástica, en la que, ni siquiera la pérdida de una pierna en medio de una actuación logró apartarla de los escenarios.

-La obra nos presenta a una actriz ya retirada que decide escribir sus memorias, ¿qué buscaba Sarah con ellas, dar su 'versión de los hechos'?

-Yo creo que ella simplemente, las utilizó como excusa para poder seguir actuando. Su secretario es el espectador que ella necesita para volver a sentir ese amor, complicidad y calor humano que antes le llegaba del público y sin los que no sabía vivir.

-Una escenografía sencilla, dos actores y un texto, ¿no siente, de alguna manera, que todo el peso recae en la interpretación?

-El texto es tan rico y tan apetecible, me enamora tanto hacerlo, que no hace falta mucho más.

-¿Cómo ha sido trabajar con José Pascual, el director?

-Ha sido estupendo, porque José tiene muy claro lo que quiere pero a la vez le concede una gran libertad al actor y se adapta a él permitiéndole ser más creativo. El resultado es que nunca se toma el texto al pie de la letra y cada función es única e irrepetible.

-¿Sigue usted aprendiendo, o a estas alturas, quedan ya pocas cosas que no sepa?

-Todavía me queda mucho que aprender. Lo único es que tienes que salir con un estado de ánimo y con unas intenciones muy determinadas, dispuesta a disfrutar y a hacer disfrutar con el teatro.

-Sin embargo, sigue siendo un negocio muy poco rentable...

-Eso es cierto, pero no es un mal exclusivo de nuestro país. El teatro no es rentable en ninguna parte del mundo y nadie que se dedique al teatro puede tener esperanzas de hacerse rico. Hay otros oficios en los que uno ve claramente que hay un camino, económicamente hablando, pero este no es uno de ellos. A esto se dedica uno porque se tiene una personalidad muy predeterminada para este tipo de trabajo.

-Pero algo tiene que tener para que muchos actores lo sigan prefiriendo por encima de otras cosas...

-Pues sí. Cuando te gusta interpretar diferentes vidas y encontrarte con una profesión que no es tan burguesa, ni tan mediocre como lo son otros entornos, el teatro compensa. Para mí, simboliza la profesión que yo elegí y con la que me siento más feliz.

-¿Mantiene, entonces, lo que ha dicho usted otras veces, es usted una actriz de teatro?

-Yo debuté en el teatro. El cine vino por sí solo y me ha encantado hacerlo. Además, soy consciente de que puede llegar a tener una mayor repercusión y seguramente lo seguiré haciendo, pero yo lo paso mejor haciendo teatro. Es lo que me gusta.

-¿Considera que el público de teatro es más exigente?

-No, yo creo que son igual de exigentes. La única diferencia que yo veo es que en el cine tienes la oportunidad de echarte una 'cabezadita' o de marcharte, si no te gusta la película, mientras que en el cine es más violento. El público es siempre el mejor crítico.

-El público asiste a una sola representación, pero ¿cómo consiguen los actores mantener la tensión en cada interpretación de la gira?

-Lo difícil es no mantenerla. Con cada interpretación descubres cosas, detalles, matices, tonos y juegos de voz. La obra se mantiene viva por sí sola.