«La gente que compraba en otros sitios ahora viene aquí»

El estanco en el que trabaja Chelo Gil, en plena calle Santa Eulalia, es en uno de los principales puntos de venta de la ciudad y un buen lugar para conocer los efectos de la 'ley antitabaco'.

-¿Se ha notado el descenso en las ventas?

-Un poquito, pero solamente un poquito.

-¿Hasta qué punto?

-No lo podría decir, pero no se ha notado mucho, porque el quiosco cercano ya no vende tabaco y la gente que antes iba ahí ahora viene aquí.

-¿Qué comentan los clientes?

-Se oye de todo. Como son fumadores, la verdad es que no están contentos con la ley.

-¿Usted fuma?

-No, hace unos ocho o nueve meses que lo dejé.

-¿Y qué le dice a las personas que llegan al estanco fumando?

-Les digo que la próxima vez procuren entrar sin fumar, porque está prohibido.

-La ley también prohíbe la venta de cajetillas de menos de 20 unidades. ¿Se aplica esta norma?

-Todavía no, pero eso va por pedido y lo que hacemos es no pedirlo. De todas maneras, dan tres meses de plazo. Lo que ponemos a la venta es porque ya lo teníamos de antes.