La igualdad de oportunidades es relegada por la competitividad en los planes educativos europeos

Un estudio detecta los principales retos del sistema educativo español

A. P.MADRID

En los años sesenta, setenta y ochenta la educación era condimento esencial de la cohesión social y la igualdad de oportunidades en las sociedades europeas. En la actualidad, los sistemas educativos del continente han virado y abrazan con fuerza creciente conceptos como competitividad, competencia económica y excelencia científica. Un estudio comparativo de varios modelos constata esta realidad y señala a la integración de los inmigrantes, el refuerzo de los estudios de Formación Profesional y la lucha contra el fracaso y el abandono escolar como los principales retos del sistema educativo español.

«Hasta ahora, en España hemos logrado una educación de mínimos para todos; ahora hay que lograrla de óptimos». Joaquin Prats, coautor de 'Los sistemas educativos europeos ¿Crisis o transformación?', auspiciado por la Fundación La Caixa, valoraba hoy el momento por el que atraviesa el modelo educativo español.

Un momento difícil, malo a tenor de los indicadores sobre fracaso escolar, rendimiento académico y niveles de calidad general, «pero no catastrófico», si se analiza en términos históricos y comparativos con otros países europeos.

Las estadísticas europeas colocan a España 'en la franja baja'de los países de la UE y la OCDE; entre un 27% y un 33% del alumnado no consigue graduarse de sus estudios de secundaria; un 23% no alcanza los umbrales mínimos de conocimientos en Matemáticas y Lengua, y apenas un 10% entra dentro de los niveles de excelencia, frente al 16% de Francia o las tasas superiores al 20 en países como Finlandia y otros nórdicos.

Pese a ello, y al reto que plantea para los poderes públicos españoles, también cabe una lectura más optimista, partiendo de la realidad histórica de hace sólo tres décadas. «Gran parte de los problemas de la educación en España son una crisis de crecimiento. Hemos hecho en 20 ó 25 años lo que los demás países de Europa ha hecho desde la Segunda Guerra Mundial, consolidar el estado del bienestar», argumentó Francesc Raventós, codirector del trabajo. A cambio, España tiene el porcentaje más alto de Europa en población estudiante universitaria, y en tres décadas ha 'escolarizado' al 65% de jóvenes de 15 y 16 años que en 1975 no cursaban estudios en centros reglados, y salvo en las personas de más edad, ha erradicado el analfabetismo en la mayoría de los segmentos de la población.

'Los sistemas educativos europeos ¿Crisis o transformación?' es un repaso por varios de los modelos académicos que coexisten en el continente; inglés, francés, alemán, belga-flamenco, holandés y español. La conclusión, aparte de la diversidad de recetas que cada país aplica, unas de más éxito que otras pero difíciles de exportar a entornos sociales diferentes, es que los problemas son en gran medida comunes.

En todos ellos, la educación secundaria que va de los 12 a los 16 años es la franja académica más conflictiva; tanto en los modelos 'comprensivos' (todos los niños estudian con iguales objetivos, en las mismas aulas y con igual titulación al final de cada ciclo, como el español) como en los de itinerarios o 'competitivos', caso del sistema inglés. En todos ellos es perentorio ligar la enseñanza de la Formación Profesional a las necesidades económicas y productivas del país y, en el caso de España, además, corregir la 'inflación' de la opción universitaria.

Y todos ellos tienen enfrente el reto inaplazable de integrar al alumnado inmigrante, más ahora que los atentados en el metro de Londres y la quema masiva de coches en los suburbios de París certifican el fracaso de las dos grandes modelos, el 'multiculturalismo' practicado en Gran Bretaña, y la 'asimilación cultural' de Francia. En España el fenómeno es muy reciente, pero en menos de una década, cuando los escolares inmigrantes lleguen masivamente a Secundaria, pueden empezar los problemas, advirtieron los autores.