« El ejemplo a seguir es el Juan Carlos Delgado de hoy, no 'El Pera' de entonces »

El viernes llegará a los cines 'Volando voy', una película sobre la historia de 'El Pera', el delincuente más precoz del Madrid de la Transición, en la que el niño 'malo' se convierte en instructor de la Guardia Civil

ARACELY R. ROBUSTILLOBADAJOZ

'Volando voy' es la historia de Juan Carlos Delgado 'El Pera'(Madrid, 1969), un chaval de la periferia madrileña que tuvo en 'jaque' a toda la policía de Getafe y que hoy, se ha convertido en instructor de conducción evasiva de aquellos que le perseguían. Con 6 años robó su primer coche y con 11, ya le habían detenido 150 veces, por robos y hasta 2 intentos de homicidio.

Su 'aventura' podría haber acabado como la de sus compañeros de 'fechorías', «muertos por sobredosis o ajustes de cuentas». Su pasión por los coches y el tío Alberto con su Ciudad de los Muchachos «le dieron la vuelta a la tortilla» de su vida, que se cuenta en la película del director Miguel Albaladejo, que se estrena en todos los cines de España este viernes, día 13.

Hijo de madre extremeña, este hoy periodista de motor y piloto probador de coches, dice ser ahora el verdadero héroe de la historia, al que cuando se le pregunta por sus proyectos, contesta que formar una familia.

-Ha sido usted coguionista, actor y ha trabajado como especialista en 'Volando voy', ¿ha partido de usted tanta implicación?.

-Es la historia de mi vida y tenía que cuidar y mimar el proyecto para que saliera lo mejor posible. No siempre ha sido fácil porque ha habido secuencias muy duras a todos los niveles, pero quería que lo contásemos todo de la manera más fiel posible y ser testigo.

-Parece usted algo desconfiado, ¿es fruto de sus años en la calle?

-Puede ser que algo quede, eso es inevitable. El caso es que el director puede hacer la película y es su responsabilidad, en cierto modo, que salga bien, pero el protagonista soy yo y estoy vivo. Mi obligación era velar para que todo se contara tal y como pasó, aunque soy consciente de que puede haber un 5% de la película que no es tan real, pero obedece a necesidades narrativas.

-¿Le ha resultado terapéutico ver su infancia y todo lo que pasó con cierto grado de 'perspectiva?

-Lo cierto es que sí. Ha sido extraño ver desde 'la barrera' las cosas que hizo 'El Pera'. Me he visto reflejado en Borja Navas, el actor que me representaba y ne he identificado y reconocido en él y en cómo trabajaba, cuando era niño.

-¿Y cuál es el resumen de lo que le pasó a ese niño?

-Era un niño malo que tuvo la suerte de reconducir su vida y pasar de niño malo a niño 'normal' y a ser Juan Carlos Delgado, que es quien soy a día de hoy.

-¿Qué consejo le daría con la experiencia de ahora?

-Indudablemente, el mensaje que he querido transmitir cuando decidí contar mi historia, que hay un rayo de esperanza y que se puede salir del pozo y darle un giro de 180 grados a la vida, por muy negra que parezca. Porque merece más la pena ser un niño anónimo y 'normal', que una carga para los tuyos y la sociedad.

-¿Qué puede incitar a un niño de seis años a robar un coche?

-En ese momento, para mí era una injusticia que nosotros fuésemos de clase media-baja y no tuviéramos los medios que tenían otras familias del barrio. También me apasionaban los coches y me junté con gente que me enseñó a conducir a una edad muy temprana. Una combinación de ambos factores, hizo el resto.

-Pero después tuvo suerte y conoció a las personas adecuadas...

-Me siento muy afortunado de haber encontrado en mi camino al tío Alberto, que es 'mi dios en la tierra', y a la Ciudad de los Muchachos. Me encantaría decirles a todos los niños que estén en una situación similar a la que yo estuve, que tengan esperanza y que busquen a su 'tío Alberto'.

-¿Está satisfecho con 'Volando voy'?

-Esta película es un orgullo y una responsabilidad. Ha sido una forma de saldar la deuda que tenía con mis padres, con el tío Alberto y con la Ciudad de los Muchachos, por todo lo bueno que han hecho por mí.

-¿Ha sido duro para sus padres, verle y verse en la película?

-Hay secuencias muy duras, para ellos y para mi mismo, pero son reales cien por cien y ellos conocían la decisión que yo había tomado acerca de contar mi vida y sus consecuencias. Sabían en todo momento, que yo quería ceñirme lo más posible a los hechos y así ha sido.

-De todas formas no debe haberles parecido mal porque han participado en el proyecto...

-Mis padres están muy orgullosos de mí y me han respetado en todas mis decisiones. Es cierto que han hecho un cameo en la película junto con mis hermanas y algún que otro amigo. Que se cuente que en algún momento me pegaron no es motivo de vergüenza para ellos, yo también lo habría hecho en su lugar. Están contentos con el resultado final, porque saben 'el final' de su hijo y que una historia que parecía tan mala, al final es buena.

-Su familia tiene procedencia extremeña, ¿de dónde exactamente?

-Mi madre es de Badajoz, de un pueblecito que se llama Cardenchosa (pedanía de Azuaga).

-¿Queda alguien de su familia allí?

-Mis abuelos se quedaron y mi abuela todavía sigue viviendo en el pueblo a sus 98 años. Para mis padres es un lugar muy especial porque se casaron allí.

-¿Vuelven ustedes de vez en cuando a visitarla?

-Pues claro que sí. Tengo además, varios primos que siguen viviendo allí y he ido a visitarles. Me gusta mucho Extremadura, es la tierra de mi madre y la siento en parte mía. Es un lugar precioso y muy divertido.