Los musulmanes extremeños celebran la fiesta de Eid al-Adha con el sacrificio de corderos

En la capital pacense fueron inmolados más de un centenar de animales

JULIÁN LEALBADAJOZ

Al igual que millones en todo el mundo, los musulmanes extremeños celebra el día de Eid al-Adha o 'fiesta del cordero' en el que fueron inmolados centenares de animales conforme al ritual islámico. De esta forma se conmemora el sacrificio de Abraham, personaje bíblico al que Dios probó pidiéndole que matara a su hijo; y a ello se dispuso negándose a seguir los consejos del demonio y acatando la voluntad divina. Finalmente, un ángel enviado del Altísimo impidió la muerte de Isaac y, en acción de gracias, su padre mató un cordero.

Esta fiesta, de hondo sentido religioso, congrega cada año en La Meca a una muchedumbre de peregrinos procedentes de todos los rincones del planeta. Se calcula que unos tres millones de personas se han desplazado al lugar donde nació el profeta Mahoma.

La ruta entre el santuario de La Meca y Mena, de apenas ocho kilómetros se encontraba ayer atestada de gente para cumplir otro importante rito: apedrear al Diablo, también en imitación de lo que hizo Abraham o Ibrahim, el profeta al que los musulmanes califican de «padre de las naciones».

De forma menos multitudinaria, con más recogimiento, pero con igual intensidad, los fieles musulmanes extremeños acudieron ayer a las mezquitas con motivo de la celebración. En la de la capital pacense se reunirían en torno a un centenar de personas, llenando por completo el recinto religioso, informó el imán de la comunidad Adel Naijar.

A primera hora de la mañana se procedió a la oración específica de este día especial y al final del acto se sirvió un desayuno a los asistentes. Finalmente, los fieles se dirigieron a sus casas para continuar con la celebración en el ámbito familiar.

Según este dirigente islámico, la mayoría de los musulmanes residentes en la capital han cumplido con el ritual y han sacrificado un cordero para compartirlo con sus allegados. En este sentido, subrayó que el islamismo está íntimamente ligado a sus vidas y son muy pocos los que no cumplen con sus obligaciones religiosas.

En comunidad

Para Naijar, la 'fiesta del cordero' tiene un marcado «carácter social, ya que la carne del animal es consumida de manera comunitaria». Como explicó, el cordero una vez sacrificado se divide en tres partes: una para el consumo de la familia, otra que se ofrece a los necesitados y el resto que se reparte entre los más próximos. Cuando son varias las familias las que se reúnen para la celebración es permitido sacrificar un ternero en lugar de un cordero, puntualizó Naijar.

Por el momento, los musulmanes de Badajoz carecen de un lugar específico para el sacrificio, que ha de hacerse conforme a un rito, aunque al parecer no se impone. Por ello, a los animales se les da muerte en los mataderos o bien en las ganaderías donde se adquieren. «Nos gustaría poder contar con un lugar para poder llevar a cabo el sacrificio de manera unificada y no por separado como hasta ahora», señaló Naijar.

De acuerdo con sus estimaciones, en la capital pacense pueden haberse sacrificado en torno a un centenar de reses. El precio por cabeza oscila entre los 50 y 100 euros. Al tiempo, advirtió que en todo momento se ha cumplido la normativa vigente en cuanto a las condiciones sanitarias de los animales y el despiece de su carne.

Por el momento, la comunidad extremeña cuenta con cinco mezquitas o lugares de culto para los musulmanes residentes. La más antigua se encuentra en la localidad cacereña de Talayuela, donde radica la población procedentes de las regiones del Magreb. A pocos kilómetros, en Navalmoral de la Mata, se encuentra el otro recinto islámico de la provincia de Cáceres.

En Badajoz los templos se localizan en la capital -el existente en la calla Joaquín Sama no tiene actividad-, Almendralejo y Solana de los Barros. Según Naijar, de los aproximadamente 6.000 residentes de origen árabe en Extremadura, en torno a 1.500 son practicantes musulmanes.