La psicosis por la gripe aviar se extiende por Turquía avivada por nuevas infecciones

Son ya quince los afectados confirmados y docenas los hospitalizados con síntomas, mientras el Gobierno asegura controlar la situación

JOSÉ MANUEL NIEVESENVIADO ESPECIAL. ANKARA

«La culpa es del Gobierno, que está tardando en reaccionar». El veredicto, a quince grados bajo cero, lo pronuncia el reportero de una emisora local turca, la TRT2, que lleva varias horas de plantón frente a la moderna fachada del hospital de Kecioren, en Ankara. Junto al resto de su equipo, se refugia en el interior de la unidad móvil para resguardarse del frío. «Desde que se detectó el brote, hace sólo unos días, se ha extendido ya por todo el país, a más de quince provincias. Había que haber hecho algo antes».

A pocos metros de la furgoneta, en el interior del edificio, Iskender, de dos años de edad, y Muharren, de cinco, «evolucionan favorablemente». Así lo asegura Mine Tuncay, una de las portavoces nombradas por el Ministerio de Salud de Turquía, que ayer inauguraba (tarde, según muchos) un gabinete de crisis sobre la gripe aviar con teléfonos abiertos durante las veinticuatro horas para atender consultas o notificar nuevos casos. «Los dos pequeños -explicaba la portavoz- están respondiendo al tratamiento y se mantienen estables. No se han registrado subidas de fiebre y nada hace suponer que vayan a empeorar». Ni una palabra, sin embargo, sobre Mustafá Conkar, de 65 años, que también permanece ingresado en Kecioren víctima del H5N1.

Por la puerta principal se hacen discursos, pero por la otra, la de urgencias, varios nuevos 'candidatos' a pacientes (hasta seis, según un recuento extraoficial), ingresaban en este mismo centro sanitario, un lujoso complejo con interiores marmóreos y resplandecientes. También esta entrada, igual que todos los accesos al hospital, están celosamente vigilados por guardias que impiden el paso a cualquiera no autorizado.

Hasta el mar Egeo

De momento, y a pesar de que los rumores de nuevos casos se disparan por todo el país, el Gobierno turco se limitaba a confirmar ayer un único nuevo afectado, elevando así a 15 el número oficial de enfermos por gripe aviar, de los que tres han muerto. Aunque la mayoría han sido niños, este último corresponde a una mujer de 37 años que vive en una pequeña localidad cercana a la provincia oriental de Sivas. Ella y tres de sus hijos fueron ingresados el pasado domingo con síntomas de gripe. Los análisis sólo han confirmado la presencia del virus en la madre. Es el primer contagio que se produce en esta provincia, lo que prueba que la enfermedad sigue extendiéndose por Turquía. La alarma ha llegado a la costa del Mar Egeo, una zona turística. Allí, en la ciudad de Aydin, cuatro personas han sido hospitalizadas con síntomas.

Como en anteriores casos, la mujer de Sivas estuvo en contacto, sin tomar medidas de precaución, con varios pollos de su propiedad que habían enfermado y muerto. Los expertos están preocupados porque el virus mute y adquiera la capacidad para transmitirse por vía aérea de persona a persona. Pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio ayer a conocer los resultados preliminares de los análisis que muestran cómo los tests genéticos realizados en personas y pollos infectados son muy similares. Las aves enfermas parecen ser, de momento, la fuente de contagio.

A pesar del pesimismo que reina en Europa, el responsable de la misión de la OMS en Turquía, Guenael Rodier, expresó su «sensación» de que el brote en ese país «podrá controlarse con relativa facilidad», aunque luego reconoció que no estaba claro por qué se han infectado tan rápido tantas personas en apenas una semana.

El primer ministro turco, Tayyip Erdogan, lanzó también ayer un mensaje de tranquilidad. En rueda de prensa, aseguró que la crisis «está bajo control y los infectados, fuera de peligro». Pidió calma e instó a la población a que se mantenga alejada de las aves. «Por desgracia, ha habido momentos de pánico, lo que provocó la impresión de que Turquía tardaba en reaccionar y no estaba preparada».

La psicosis avanza por Turquía a casi más velocidad que la gripe aviar. Por todo el país, decenas de turcos acuden a los hospitales para confirmar si sus síntomas (fiebre, tos, problemas respiratorios...) se deben al letal virus H5N1 que ya ha acabado con la vida de tres niños en la Turquía oriental. Estambul y Ankara están prácticamente bajo cuarentena; la Policía esparce desinfectante a todos los vehículos que entran para intentar mantener a salvo las principales ciudades y los veterinarios sacrifican aves por todo el país. Pese al miedo de que la infección llegue a Estambul, la puerta de Europa, los primeros análisis realizados a 12 de los 23 casos sospechosos han sido negativos. Las labores de desinfección han llegado hasta donde se sacrifican reses y ovejas para celebrar el Eid Al-Adha, la fiesta musulmana del sacrificio. Se teme que la celebración favorezca la diseminación del virus con el movimiento de ganado, que pueden transportar el virus en la piel.

Europa se blinda

La amenaza de gripe aviar se veía desde Europa con temor, pero con la tranquilidad que proporcionaba el saber que todos los contagios humanos se habían producido en el sureste asiático. Las primeras muertes en Turquía han hecho saltar las alarmas y los países vecinos intentan protegerse para impedir la entrada del virus en su territorio. Rumanía, Bulgaria y Grecia han sido las primeras en reaccionar con controles en sus fronteras.

En Bulgaria, la Policía inspecciona equipajes en busca de aves y desinfecta los vehículos que cruzan el país. «Nos preparamos como para una guerra», decía el responsable de los veterinarios búlgaros, Simeon Yotovski. Medidas similares se están tomando en Grecia y en Georgia. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha pedido a sus ciudadanos que no vayan a Turquía y está controlando a viajeros y equipajes. En los aeropuertos alemanes se están tomando medidas similares para evitar importaciones ilegales de productos avícolas y prevenir la cadena de infección.