Los malabarismos de enero

Los extremeños consultan en enero un 20% más la posibilidad de contratar un crédito rápido para hacer frente a la 'cuesta', según la Unión de Consumidores de la región

ARACELY R. ROBUSTILLOBADAJOZ

Las buenas intenciones y los mensajes de paz de diciembre han dado paso a los codazos de las rebajas, en las que cada extremeño, según datos de la Unión de Consumidores de Extremadura(UCE), se gastará una media de 90 euros. Sí a eso le unimos la subida de la mayoría de los productos y servicios que consumimos y la factura de diciembre de la VISA, el balance puede ser de lo más desolador. Tanto es así, que las consultas sobre la posibilidad de contratar un crédito rápido, aumentan en enero un 20% entre los habitantes de la región, cansados de hacer malabarismos.

Quizás sea éste el momento de replantearnos ciertos gastos o hábitos que nos permitan hacer más suave la manida 'cuesta' y que nos faciliten racionalizar para el futuro nuestra 'estructura de costes'. Desde la UCE, su director provincial en Badajoz, Roberto Serrano parece tener la fórmula mágica para resolver el acertijo: «Hay que ajustar el presupuesto de este difícil mes de enero a nuestras posibilidades reales, teniendo en cuenta que todo aquel dinero que hayamos gastado con la tarjeta durante las navidades, nos lo pasarán a fin de mes».

Y es que la famosa 'cuesta' no observa sólo los gastos navideños, sino todas las facturas del mes que está por venir. En enero, se producen las subidas de la mayor parte de los productos y servicios que consumimos (electricidad, teléfono, gas, pan, transportes públicos, etc.). Si tenemos esto en cuenta, llegaremos a la conclusión, por consecuencia, de que el gasto mensual ha de ser superior al de meses antecedentes. Así, aunque quepa la posibilidad de un aumento de nuestros ingresos por el incremento de nuestro salario o pensión en este año que comienza, debemos intentar compensar en lo posible ambos conceptos.

María Domíngez Vázquez, maestra de primaria, ama de casa y madre de tres hijos en la ciudad de Badajoz, lo tiene bien claro: «No me da tanto miedo acabar este mes como empezar el que viene, porque los gastos se van acumulando y llegamos al 'efecto dominó'. Muchos años no nos recuperamos hasta verano, y entonces, hay que afrontar las vacaciones y vuelta a empezar...».

Tentaciones rápidas

Tanta es la 'desesperación' de muchas familias en esta época del año, que algunas, según la UCE, recurren a los créditos rápidos, publicitados en televisión y aparentemente al alcance de cualquier bolsillo, pero que en realidad « suponen 'hipotecar' el resto del año», subraya esta entidad. «Hay que huir siempre de las financieras rápidas, cuyos intereses pueden llegar a alcanzar el 25%. Entre los gastos de apertura y demás, un crédito de 3.000 euros se puede convertir en 4.500 a devolver», señala Roberto Serrano. Cada año por estas fechas y también en septiembre, el número de extremeños que consulta la posibilidad de contratar uno de estos 'préstamos' aumenta un 20%, según esta corporación representante de los intereses de los consumidores extremeños.

Sopesar gastos y ser realistas a la hora de compensar si nos convienen o no podría ser el mejor antídoto en este nuevo año y nos evitaría caer en este tipo de círculo vicioso. El pago de distintos canales televisivos o el mantenimiento de más de una tarjeta de crédito que a posteriori no es utilizada, podría ser el cabo del que que empezar a tirar. María Domínguez Vázquez ha sacado sus propias conclusiones: «La economía entra sola. Al final, todos sabemos hasta dónde llegamos, e ir más allá supone 'empeñar' a largo plazo a toda tu familia».

«Muchos de los gastos que tenemos en nuestra sociedad de consumo son fomentados y creados por las compañías de marketing, sin que exista aparejada una necesidad real de los mismos que pone en peligro la contabilidad de la economía más saneada», explica Roberto Serrano, que defiende que con una buena planificación y un momento para la reflexión, cualquier extremeño se podría ahorrar los disgustos que acarrea una mala administración navideña.

Adoptar una serie de premisas como objetivos se podría traducir en un saneamiento considerable de nuestras cuentas corrientes. Así, en vez de apuntarnos otra vez al gimnasio, como resoluciones para el nuevo año que comienza, convendría utilizar con mayor asiduidad los transportes públicos, en vez del vehículo particular; economizar y utilizar racionalmente el agua, el gas y la electricidad, y entonces, y sólo entonces, nos libraríamos el año que viene de empezar, otra vez, haciendo malabares.