El Ejecutivo y el PSOE dan casi por hecho el acuerdo sobre la reforma del Estatuto de Cataluña

R. GORRIARÁNY M. SUÁREZ MADRID

El Gobierno rezuma confianza en que habrá un acuerdo de principios sobre la reforma del Estatuto de Cataluña este mes. Una certidumbre que los nacionalistas catalanes no saben en qué se basa porque las negociaciones «siguen sin ir bien». Con este diferente estado de ánimo, los negociadores socialistas se reunirán este martes con los de CiU, y el miércoles con los de Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya. El viernes se pondrá el broche final con una reunión en el Congreso entre los representantes del Gobierno, PSOE, los socios del tripartito y CiU.

Como si de actores de distintas películas se tratara, los socialistas y la federación nacionalista situaron en las antípodas sus pronósticos sobre el desenlace de la negociaciones de la reforma estatutaria. El presidente del Gobierno y el jefe de los negociadores socialistas hicieron una lectura positiva de la marcha de los contactos. José Luis Rodríguez Zapatero comunicó a la comisión ejecutiva del PSOE que hay perspectivas «optimistas» para llegar a un acuerdo, mientras que Alfredo Pérez Rubalcaba huyó de su habitual cautela y transmitió a sus compañeros de la dirección socialista que se ha cerrado «gran parte» del acuerdo.

Fase «delicada»

La reunión de la ejecutiva del partido gubernamental giró en buena medida sobre las negociaciones del Estatuto catalán y Rubalcaba hizo un balance de la situación ya que los contactos están en «la última fase», que es, dijo, «la más delicada». El portavoz socialista en el Congreso indicó que en esta etapa final, según informaron fuentes asistentes a la reunión, se tienen que abordar los desacuerdos que han quedado aparcados, es decir la financiación, la definición de Cataluña y algunos capítulos competenciales. Con ser complejas las diferencias, explicó el jefe de los negociadores del PSOE, hay problemas añadidos, entre ellos la desconfianza existente entre el tripartito y CiU, «que se miran de reojo» en la mesa.

Las fuentes consultadas indicaron que Zapatero también se refirió a la reforma para, entre otras cosas, pedir «un margen de confianza» para los negociadores.

El presidente del Gobierno auguró incluso que si el resultado se ajusta a los planteamientos socialistas, es posible que el PP «se replantee» su actitud beligerante y se sume al acuerdo ya que «no tendría margen» para hacer una oposición cerrada. Hubo otras intervenciones, según las fuentes consultadas, en las que se urgió a lo negociadores a cerrar cuanto antes un acuerdo porque hay «prisa» para que se «visualice» el entendimiento.