«Me gusta hacerles fotos a los niños, son divertidos y nunca se quejan»

CRISTINA NÚÑEZCÁCERES FOTO: MARISA NÚÑEZ

Mari Luz es fotógrafa social. «De la BBC», dice ella, y en segundos, desenreda la broma. «Bodas, bautizos y comuniones», suelta automáticamente y se ríe. Está especializada en esos momentos clave de la vida de la gente, cuando todo el mundo quiere salir con su mejor cara, sin que se le mueva un pelo. Sacrifica muchos de sus sábados y gran parte de sus domingos del buen tiempo para estar en primera línea. Su estudio está en la calle Maluquer, 5.

-¿Qué se necesita para ser un buen fotógrafo social?

-Tecnología, ganas de trabajar y conocer a los clientes, a veces hay que lidiar mucho con ellos.

-¿Cuánto tiempo lleva dedicándose a la fotografía?

-De lleno siete años, aunque llevo toda la vida aprendiendo, aprendí la profesión con mi padre y no dejo de formarme, de hacer cursos.

-Las tecnologías lo han revolucionado todo.

-Sí. La fotografía va a terminar convirtiéndose en un arte, y cuanto más se sepa mejor. Yo creo que dentro de unos años la gente no va a pagar por las fotos en papel, va a pagar por trabajos muy concretos y muy personales, fotografías muy trabajadas.

-Está claro que con tantos avances la gente busca fotos perfectas.

-Claro, y eso no se cobra. Se cobra la foto, pero no el tiempo que le hayas dedicado.

-Por lo que veo ya empiezan a preparar la temporada de las comuniones. ¿Qué tal se le dan los niño? ¿Le gusta trabajar con ellos?

-Sí, por supuesto. Me gusta hacerles fotos a los niños, son divertidos y nunca se quejan, protestan menos que los mayores.

-Su pelo es como el de las Supremas de Móstoles. Un corte parecido.

-¿Ah, sí? Cosas de mi peluquero.