Los mineros de West Virginia dejaron notas a sus familiares

MERCEDES GALLEGO. CORRESPONSALNUEVA YORK

La muerte no fue rápida, pero resultó dulce. Al menos eso es lo que uno de los 12 mineros fallecidos el martes en el accidente de Talmansville (West Virginia) dijo a su familia en una nota garabateada con dificultad en sus últimos minutos de vida.

"Dile a todos que los veré en el otro lado", escribió Martin Toler, que a sus 51 años había pasado 32 de minero. "No he sido malo, simplemente me dormí".

Los mineros no suelen llevar bolígrafos, excepto el jefe de sección, cargo que desempeñaba Toler. Aparentemente el hombre prestó su bolígrafo a varios de sus compañeros para que se despidiesen de sus familiares, pero ésta ha sido la única nota dada a conocer a la prensa. "Es lo más preciado que hayamos tenido nunca", dijo su sobrino Randy.

Sus últimas palabras están escritas en el dorso de un recibo del seguro, con tanta dificultad que aparecen esparcidas con desorden por la página, antes de terminar con un "I love you". En medio de estos pensamientos, vertidos en la oscuridad de la mina, en un momento en que racionaban hasta el aliento para alargar la duración del oxígeno, y por tanto de la vida, el bolígrafo se paró. La marca del desesperado garabateo para que fluyese la tinta ha quedado arañada en el margen izquierdo.

Martin, un hombre muy religioso que ya era abuelo de un bebé de cuatro años, no podía imaginarse que afuera su familia celebraría la falsa noticia de su supervivencia, por un error ocurrido en las comunicaciones transmitidas por los equipos de rescate.

"En cuanto salga le voy a decir que se retire", decía su hijo Chris, de 29 años, que trabajó con él durante cuatro antes de ser despedido en un recorte de plantilla.