¿Homenaje?

JOSÉ JAVIER ESPARZA

Antena 3 ha hecho una de las cosas más extravagantes que uno ha visto en la televisión: un homenaje de madrugada. El objeto del homenaje era 'Farmacia de guardia', una serie que hizo historia en nuestra pequeña pantalla. Y la hora de la celebración era la una de la madrugada, es decir, ese momento en el que el músculo duerme y la ambición descansa, como dice el tango. Es verdad que la una, tras la medianoche, ya no es una hora tan inhóspita como antes, y menos en fechas vacacionales. De hecho, tuvo casi un millón y medio de espectadores. Pero, aún así, sigue siendo un horario más propio de teletiendas que de homenajes. ¿Por qué ha escogido Antena 3 ese horario y no otro? No podríamos explicarlo -y nos tememos que la cadena, tampoco-. A modo de hipótesis, avancemos esta: en vacaciones, con parte del personal descansando, hay que rellenar el 'late night' con lo mejor que uno tenga a mano y 'Farmacia de guardia', después de todo, es un buen pretexto. Es ese carácter de pretexto, de cosa como improvisada y aleatoria, lo que resta un poco de nivel a la fiesta. Sobre todo porque 'Farmacia de guardia' sí merece ese homenaje. Recordemos que fue la primera serie que batió marcas de audiencia en condiciones de competencia comercial, es decir, después de la apertura de las privadas. Carlos Larrañaga y Concha Cuetos, que ya eran actores reputados, se convirtieron en personajes de extrema popularidad. Y su creador, Antonio Mercero, revalidó su condición, conquistada con 'Verano azul', de nombre decisivo en la historia de la televisión española.

También tiene interés ver en qué ha quedado hoy aquella forma de hacer televisión. Han pasado sólo diez años, pero es como si el mundo se hubiera dado la vuelta. Eso ha sido así en los argumentos: a 'Farmacia de guardia' se le reprochó mostrar como «normal» la inestabilidad familiar (de hecho, empezaba ya a ser normal), pero la botica de la familia Cano era 'La casa de la pradera' si la comparamos con lo que ha venido después. Y el mundo también se ha dado la vuelta en la forma de hacer televisión: Antonio Mercero contaba hace poco que hoy, para un director, es imposible trabajar sin que el canal (o, más precisamente, sus talentos comerciales) metan la nariz en el guiso, de modo que el oficio de contar historias audiovisuales se va convirtiendo, en muchos casos, en una vertiente del marketing. Precisamente por estas razones, los homenajes de este carácter resultarían bastante aconsejables: nos ilustran sobre nuestro propio camino y nos muestran formas distintas de entender la televisión. Quién sabe: quizás Antena 3, sin proponérselo, haya abierto la puerta al género de las «revisiones». Eso sí: la próxima vez, que escojan una hora más humana.

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