La Plaza se convirtió en un espectáculo de luces y sonido para recibir a los Reyes

Decenas de vecinos de Plasencia y del norte extremeño se dieron cita en la capital del Jerte para ver la cabalgata y disfrutar de la fiesta infantil Melchor, Gaspar, Baltasar y sus pajes lanzaron 2.000 kilos de caramelos durante el recorrido

PILAR ARMEROPLASENCIA

Niños de Plasencia y de los pueblos próximos de la zona norte disfrutaron anoche de la cabalgata de Reyes organizada por el Ayuntamiento. Fueron decenas de pequeños y mayores los que buscaron sitio a lo largo de un recorrido que comenzó a las siete y cuarto de la tarde con la salida de coches y carrozas desde el Centro Universitario y llegó puntualmente a las ocho a la Plaza Mayor. Los aparatos receptores de retransmisión que se instalaron en este trayecto (en Torre Lucía, Santa Ana y la propia Plaza) hicieron posible seguir a la comitiva real en directo, una ventaja que fue agradecida por parte de quienes les esperaban en el corazón de la ciudad, ya que también les permitió seguir las distintas actividades que se escenificaron con la fachada del Ayuntamiento por marco.

Melchor, Gaspar y Baltasar fueron recibidos con un espectáculo pirotécnico en cuanto hicieron su entrada por la calle del Rey. Hasta que lo hicieron, el grupo 'Funambulus' se empeñó sin ninguna pereza en entretener la espera, desplegando actividades de las que pudieron participar sobre todo los más jóvenes. Los 30.000 watios de sonido que se contrataron para la ocasión contribuyeron al mismo propósito, gracias a los juegos de láser y robótica que dejaron con la boca abierta a más de un chaval.

La animación consiguió mantenerles despiertos (a pesar de los diez grados de temperatura que flotaban en el ambiente), gracias a exagerados payasos vestidos de mil colores que no dudaron en suspenderse del aire montados en una barca que rodó por un cable aéreo. Dieron vida también a una original tortuga construida a base de paraguas de colores bajo los que los animadores se camuflaron; se convirtieron en escuderos a lomos de simulados caballos de tela e hicieron incluso acrobacias colgados de un trapecio de tela azul; se calzaron zancos que les convirtieron en gigantes...

Las actuaciones se ambientaron con una música de fondo entre los que no faltaron la inevitable María Isabel con su tema de este año, aunque primaron canciones como las inolvidables melodías de 'Mary Poppins' y 'Blancanieves y los Siete Enanitos'.

Unos y otros ingredientes contribuyeron a que, una vez más, los niños tuvieran la oportunidad de vivir la noche más emocionante del año. La ilusión se reflejaba sin disimulo en sus miradas, muy especialmente en la de los que tuvieron la suerte de acompañar a los Magos de Oriente como pajes.

Pajes de estreno

Se trata de alrededor de 40 pequeños que tienen entre seis y doce años y que pertenecen a distintos barrios de la ciudad. Han sido propuestos por las asociaciones de vecinos y sus nombres entraron a formar parte de un sorteo del que finalmente salieron seleccionados, igual que el de los Reyes Magos de este 2006 tras los que se escondían Antonio Blázquez Martín, del barrio del Pilar; Juan Antonio Masa Barbero, de Rosal de Ayala, y Aemed Sidibe, natural de Burkina Faso y vecino de la calle Sor Valentina Mirón.

Sus Majestades ocuparon tres carrozas que estrenaban decoración, ambientada en el lujo del Oriente del que son oriundos, con cortinas palaciegas y brillos exóticos, con aires medievales en el caso de Gaspar, que fueron los detalles con los que se consiguió la magia para sus vehículos.

No todos los pajes tuvieron el privilegio de acompañarles, simplemente por motivos de seguridad, de manera que se habilitaron dos carrozas más para acoger a los pequeños, que estrenaron unos bonitos atuendos con tocado de plumas y purpurina diseñados por el taller placentino de Nuria Diseño.

Entre unos y otros lanzaron un total de 2.000 kilos, más que en otras ocasiones por el incremento de la treintena de ayudantes. La compra ha sido posible gracias a la colaboración de las empresas Carrefour y Seur. El mismo número de globos volaron hacia el cielo y fueron explotados en el suelo pocos minutos antes de que Sus Majestades entrasen en la Plaza Mayor.

Buena organización

El objetivo que Ayuntamiento y la empresa organizadora, Espectáculos F. M., se plantearon este año era acortar el tiempo de duración de la cabalgata y el propósito se ha cumplido. De esta manera, la espera en la Plaza Mayor fue sobrellevada sin dilataciones inapropiadas y padres e hijos pudieron irse a casa más pronto que otros años, dando así cumplimiento a la petición que cada año hacen sus Majestades. Por otra parte, no hubo que lamentar incidentes, gracias a la vigilancia de Policía Local, Protección Civil y voluntarios que ayudaron a los Reyes y a los pajes a lanzar caramelos y confetti y a solventar cualquier incidencia que pudiera haber surgido. Una lucida fiesta, en definitiva, que convirtió el corazón de la ciudad en todo un espectáculo de luz y sonido.