Cabalgata de magia e ilusión Sus Majestades no olvidaron a mayores, enfermos y transeúntes

La comitiva, compuesta por 19 carrozas y 11 pasacalles, repartió 6.500 kilos de caramelos La amenaza de lluvia intranquilizó a los participantes poco antes de la salida

ANA MARÍA RUIZMÉRIDA

El especial brillo que se apreciaba en la tarde de ayer en los ojos de los niños de Mérida denotaba que la jornada era muy especial. Sus Majestades de Oriente volvían a recorrer las calles de la ciudad, horas antes de visitar todos los hogares emeritenses para depositar los regalos soñados.

El colorido fue el protagonista de la real comitiva, que en esta ocasión estuvo compuesta por 19 carrozas y 11 pasacalles.

Los monaguillos de la comparsa 'La Marara' fueron los encargados de encabezar el desfile, que partió de María Auxiliadora cuando sólo faltaban cinco minutos para las seis de la tarde, es decir, casi media hora después de la hora prevista para su inicio.

Poco antes, las miradas se dirigían al cielo intranquilas, ante la amenazante lluvia que se cernía sobre los asistentes y que finalmente no hizo acto de presencia.

Cinco agentes de la Academia de Tráfico de la Guardia Civil fueron los encargados de anunciar la cercanía de la Cabalgata, que a punto estuvo de contar con una carroza menos, ya que la elaborada por la asociación de vecinos de Nueva Ciudad tuvo un problema técnico en el momento en que se dirigía al punto de salida.

Finalmente, la carroza llegó cinco minutos después del inicio, con el tiempo justo para incorporarse a la comitiva en la rotonda de las Tres Fuentes.

Mucho público

En este lugar esperaban decenas de emeritenses, que no querían perder ni un detalle de los motivos que adornaban carrozas y pasacalles. Cargados con bolsas, se afanaban por recoger tantos caramelos como abarcaban sus manos.

Después de recorrer la avenida Juan Carlos I, Melchor, Gaspar y Baltasar despidieron La Antigua para adentrarse en el centro de la ciudad. Tras pasar por la avenida de Extremadura, también repleta de público, llegaron al cruce de la Torre y se dirigieron a la calle Marquesa de Pinares. Los ritmos más pegadizos y los gritos de los más pequeños constituyeron el sonido ambiente del desfile a su paso por la avenida del Ferrocarril, así como en la avenida José Fernández López. El río Guadiana vio pasar un año más a Sus Majestades, quienes en esta ocasión no han visitado Nueva Ciudad, puesto que el itinerario prosiguió por el paseo de Roma para llegar a la calle Cava y plaza de España. Este fue uno de los momentos más deseados por los niños de Mérida, ya que los tres reales protagonistas subieron al balcón del ayuntamiento para comunicarles sus buenas intenciones. Allí se sumó un cuarto protagonista, el concejal de Cultura, Fernando Molina, quien quiso sumarse al saludo real a los más pequeños. Pero no fueron los Reyes los únicos que trabajaron en la tarde de ayer. Unos 25 agentes de la Policía Local y cinco efectivos de Protección Civil velaron para que todo discurriera con normalidad. Horas antes de comenzar la Cabalgata, Melchor, Gaspar y Baltasar tuvieron tiempo para atender a quienes requieren un especial cariño en esta época. De esta forma, visitaron a los ancianos del asilo, así como a los internos de la residencia de mayores 'El Prado', del centro de transeúntes y del Hospital Psiquiátrico.