La magia inundó la ciudad

ROCÍO ROMEROBADAJOZ

Los Reyes contagiaron de magia a los cientos de pacenses que se echaron a las calles de la ciudad en la tarde de ayer para dar la bienvenida a Sus Majestades de Oriente y a todo el cortejo que durante una hora y cuarto recorrió el centro de la ciudad.

A las seis y media de la tarde, la comitiva real partió de Entrepuentes. Las ocho carrozas desfilaron ayer por primera vez desde ese punto hasta el Paseo de San Francisco y cinco de ellas se estrenaban aquí.

La Sirenita recostada sobre una enorme langosta, las alas luminosas de la Hadas y Princesas, los mástiles del Galeón Pirata, los caracoles que acompañaban a los Duendes del Bosque y las luces de un Cisne Encantado coronado entusiasmaron a quienes a voz en grito pedían caramelos y se entregaban a la ilusión. Los reyes aplacaban las ansias de caramelos y saludaban desde sus tronos a todos los pacenses.

Entre las carrozas, los zancudos del grupo de circo de La Pulga, la música de la Banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo Rey, con todos sus miembros disfrazados de animales e indios, y el escuadrón de niños romanos en ponis y los mayores a caballo embelesaron a los niños. Hasta ochocientos figurantes desfilaron ayer con sus Altezas Reales. Desde una representación de San José, la Virgen María (en burro) y el Niño Jesús, hasta las comparsas de personajes de Disney, la comitiva de Herodes, los Carteros Reales y la comitiva de cada Rey, entre otros, formaban el extenso cortejo de los Reyes. La Policía Local y la Nacional, la Guardia Civil y Protección Civil velaron por la seguridad de los Reyes Magos.

Desembarco emotivo

La última parada, la de San Francisco, fue la más emotiva. Los niños esperaban en un pasillo formado por vallas metálicas y una larga alfombra que desembocaba en el templete de música para mirar de cerca a los seres mágicos, hacerse una fotografía en sus brazos o entregarles su carta, aunque fuera en el último momento.

Cuando lograron llegar hasta el templete de la música, los niños Carlos Raposo y Esther Martínez leyeron un manifiesto por los Derechos de los niños en nombre de Unicef.

El alcalde de la ciudad, Miguel Celdrán, dio la bienvenida a sus Majestades de Oriente «en nombre de todos los niños pacenses» y les pidió que se acordaran no solo de los niños de la ciudad, si no también de todos los niños del mundo. El alcalde pidió a todos que «sigan siendo buenos y solidarios» y les deseó un buen viaje.

«Paz, salud, amor y armonía» son los deseos del Rey Baltasar, encarnado por Jorge Mendoza, para este año.

El Rey Melchor, representado por Jesús Villalba, recordó a los niños reunidos en el Paseo de San Francisco que vienen de «muy lejos, de un lugar en el que hace mucho frío» y les pidió que sigan «siendo buenos todo el año».

El Rey Gaspar, encarnado por Alejandro Ramírez del Molino, invitó a todos los niños a dejar los zapatos en la ventana o en la terraza y les preguntó: ¿Me prometéis que seréis buenos todo el año?. La respuesta: un enérgico 'sí'.