Los reyes más despistados

Soñamos con viajar y nos regalan perfumes. Las prisas de última hora y recurrir a obsequios «socorridos» para minimizar riesgos hacen que no acertemos «al 100%» con los regalos

ARACELY R. ROBUSTILLOBADAJOZ

Esta noche tres Magos de Oriente repartirán ilusiones y regalos por toda la geografía española. Sus Majestades, acompañados de sus camellos, y dice la tradición que a través de las chimeneas, dejarán a todos los extremeños aquello que 'pidieron en sus cartas', aunque según un estudio realizado por la firma Deloitte, cada vez están más despistados y aciertan menos. Y es que, para ser magos, estos señores desconocían ya desde su primera aparición en la Biblia los gustos de los destinatarios de sus regalos. Y es que 'oro, incienso y mirra' no parecen, en verdad, lo más apropiado para un recién nacido.

La investigación de Deloitte pone de manifiesto que recibimos más ropa, libros y artículos de perfumería de lo que 'escribimos' en nuestras particulares listas de objetos más deseados, que estarían encabezadas por viajes, móviles y materiales electrónicos. También es cierto que parte de este defase, puede deberse a la falta de tiempo a la hora de elegir y comparar regalos ya que España es, después de Italia, el país europeo donde se realizan más adquisiciones 'in extremis', es decir, a última hora.

«La gente es poco planificadora y se le echa el tiempo encima», apunta Javier Rubio, secretario general de la Unión de Consumidores de Extremadura. Resultado de tantas prisas es que «la mayoría de las personas no va a acertar al 100% y no van a satisfacer todos los deseos de aquellos a quien van a regalar», adelanta. Tal afirmación de este experto en consumo muy lejos de ser una predicción aventurada, se ajusta bastante a la realidad, ya que según el mencionado informe, la ropa será el regalo más demandado (62%), y también el más socorrido (69%), pero parece que 'engordarán' su guardarropa más personas de las que quisieran. Asimismo, se regalarán más perfumes (58%) de los que los destinatarios requieren (42%) y también más CDs, DVDs, vídeos y electrodomésticos.

Miguel Luna, jefe de Relaciones Externas de El Corte Inglés, explica que, en general, el concepto de regalo ha cambiado mucho, ya que apuestas seguras como las corbatas y los cartones de tabaco, ahora menos que nunca, han dejado estar en la lista de los 'más socorridos'. Luna añade, además, que somos «tradicionales y no muy previsores, aunque este año parece que nos estamos adelantando algo más a la hora de realizar las compras». Eso supone que a la hora de elegir un regalo no tengamos tiempo, ni demasiada imaginación, para acercarnos a ese 'presente ideal' que sólo algunos compran y otros pocos afortunados reciben.

También pecamos de vagos, porque sólo el 19% compara precios. Desde la Unión de Consumidores se aconseja «buscar y comparar», la mejor forma de evitar una «mala compra» y en el caso de la ropa y complementos, «ser prácticos y esperar a las rebajas que empiezan el día 7».

El día después

Las equivocaciones de los Reyes suponen para la mayoría de las grandes superficies colas y más colas de gente que el día después se desespera 'pacientemente' para cambiar una talla, un artículo por otro, o una devolución de dinero, con la consiguiente pérdida de tiempo que ello conlleva.

Ese tiempo, que según parece es nuestro bien más escaso, y también el más preciado, porque, ¿saben cuál es el obsequio más anhelado y que, sin embargo, no entra en los planes de los que van a regalar? Los viajes. O lo que es lo mismo, tiempo de descanso. Según la encuesta, el 38% de las personas sueñan con que alguien les pague unos días de asueto en algún destino idílico. Sin embargo, esta opción ni siquiera aparece en el 'Top ten' de los que regalan.

«Sí es cierto que cada vez se regalan más viajes, pero no tanto en estas fechas. Básicamente porque son fechas para estar en casa y porque los precios se saldrían bastante de un presupuesto medio.», afirma el responsable de comunicación de El Corte Inglés de Badajoz.

No obstante, si después de deambular de tienda a centro comercial y viceversa, no hemos encontrado nada adecuado, el márketing ha ideado un 'plan b', no muy personal, ni mucho menos 'currado' pero bastante 'políticamente correcto: los cheques-regalo (por el importe que se quiera) y las tarjetas regalo, una especie de monedero, que puede ser recargable o no, mucho más cómoda. De este modo, el destinatario puede ir en persona a elegir lo que más le gusta y se evitan así, las devoluciones post-navideñas.

Aprovechar 'el chasco'

Rentabilizar 'los chascos' en nuestra Comunidad Autónoma es por el momento un objetivo complicado ya que, con la salvedad de aquellas tiendas que te devuelven íntegro el importe del 'bien rechazado', según la Unión de Consumidores de Extremadura, no existen establecimientos en nuestra región que se dediquen a la compra de objetos de segunda mano en las que poder 'deshacerse' de manera remunerada de aquellos regalos no deseados.

Otra de las opciones, que muy poca gente reconoce y que ha sido objeto de estudio en Estados Unidos es la de reciclar los regalos. Esta práctica supone regalar a una tercera persona, aquellos presentes que no sean de nuestro agrado. Esta actividad, según la investigación, es más practicada por mujeres que por hombres y se suele hacer cuando la persona que nos obsequia «no es cercana, ni muy querida».

Ante tanta complicación y amplitud de posibilidades, la única posibilidad es cruzar los dedos y esperar que Los Reyes hayan leído con especial interés nuestras misivas y como medida de prevención, siempre se puede guardar una copia de el original para presentar la consiguiente reclamación ante sus majestades. Se cumpliría así, ese sueño que muchos españoles tienen según Deloitte pendiente: viajar. Oriente podría ser por lo tanto, el destino más visitado mañana.