Europa vuelve a recibir el gas ruso

Moscú y Kiev reanudan las negociaciones para alcanzar un acuerdo sobre los precios mientras solicitan una mediación de la Unión Europea que Bruselas rechaza

RAFAEL M. MAÑUECOCORRESPONSAL EN MOSCÚ Y EFE

Resulta que el descenso en el suministro de gas ruso a Europa occidental, que llegó a provocar auténtico pánico ante la amenaza de un desabastecimiento generalizado, fue debido a que lo desvió Ucrania para compensar la cantidad de hidrocarburo turkmeno que Rusia debería haber dejado pasar a través de sus gaseoductos, pero decidió cortar.

De momento, Gazprom, el monopolio energético ruso, ha conseguido restablecer el flujo de gas natural en el gaseoducto que atraviesa Ucrania con destino a Europa. En la capital rusa, mientras tanto, se reanudaban las negociaciones con Ucrania para tratar de zanjar la crisis.

Todos los países europeos que consumen gas ruso constataron ayer la normalización del suministro de gas, que llegó a caer incluso un 40%, en el caso concreto de Hungría, después de que Moscú decidiera suspender el abastecimiento de hidrocarburo a Ucrania al no haberse alcanzado un acuerdo sobre los precios. La penuria de gas se ha subsanado gracias a los centenares de miles de metros cúbicos de gas suplementario que Gazprom inyectó en la tubería el lunes por la tarde.

Sin embargo, la gran compañía energética rusa advirtió ayer de que los problemas podrían reaparecer si Ucrania continúa «robando» gas. Alexánder Medvédev, vicepresidente de Gazprom, dijo que «si baja aún más la temperatura en los próximos días, es de suponer que continuará la apropiación ilegal de gas por parte de Ucrania hasta niveles importantes».

Por eso, el primer ministro ruso, Mijaíl Fradkov, lanzó un llamamiento a la Unión Europea para que presione a Ucrania con el objetivo de evitar que siga desviando gas y garantice el tránsito. En un mensaje al canciller austriaco, Wolfgang Schussel, cuyo país preside la UE durante el presente semestre, Fradkov pide que Europa utilice su influencia sobre Ucrania para «hacer que regrese a la legalidad y cumpla sus compromisos internacionales de garantizar el tránsito regular de gas a través de su territorio». El portavoz de Gazprom, Serguéi Kupriánov, dijo que la suma total de gas sustraído por Ucrania desde el día 1, cuando le fue cortado el abastecimiento, se eleva a 213,5 millones de metros cúbicos.

Conversaciones

A este respecto, Nikolái Goncharuk, uno de los miembros de la dirección de la compañía de gas ucraniana, Naftogaz, respondió que su país «no ha robado ni un centímetro cúbico de gas ruso, hemos utilizado solamente gas procedente de Turkmenistán, país con el que tenemos firmado un contrato para el suministro de 40.000 millones de metros cúbicos en el presente año». Pero el gas turkmeno llega a Ucrania por territorio ruso y Gazprom reconoció, por boca de Kupriánov, que «no se ha podido hacer la entrega porque tenemos los gaseoductos asiáticos ocupados por el gas que hemos comprado a Turkmenistán».

De manera que, al no llegar a Ucrania el gas turkmeno en situación crítica, las autoridades de Kiev decidieron tomar por su cuenta la cantidad equivalente que iba destinada a Europa occidental. El presidente ucraniano, Víktor Yuschenko, y su primer ministro, Yuri Yejanúrov, ya advirtieron que ante una situación de emergencia, como una bajada repentina de las temperaturas, echarían mano del gas que pasa por la tubería europea.

El ministro de Industria y Energía ruso, Víctor Jristenko, pidió a la UE que dé una «valoración jurídica» a la actitud de Kiev y dijo que «la seguridad energética de Europa depende de Ucrania, por la que pasa el 80% del gas exportado a los países europeos».

El ministro austríaco de Economía y actual presidente del Consejo europeo de ministros de Energía, Martin Bartenstein, respondió desde Viena que la UE no mediará en este conflicto y pidió a ambas partes que encuentren una solución negociada.