«La gente me pregunta si me he comido todos los melocotones»

ANA MARÍA RUIZMÉRIDA FOTO: BRÍGIDO

Carlos Piñero recuerda cómo cuando era niño fabricaba silbatos con huesos de melocotón junto a los amigos en su Barakaldo natal. Hace casi 15 años dejó su trabajo para dedicarse de lleno a esta afición, que actualmente se ha convertido en oficio y que ha desarrollado hasta crear verdaderas obras de arte reciclando esta materia prima.

-¿Cómo es el proceso de elaboración de las figuras?

-En primer lugar, obtengo la materia prima. A la gente le llama mucho la atención y me pregunta si todos los melocotones me los he comido yo. Evidentemente, no. Aquellos que me como los dejo secar, que es el primer paso, pero la mayor parte de los huesos los obtengo de las conserveras, especialmente de la conservera 'Guadiana' de Santa Amalia. Tras dejarlos secar, se lijan, tallan y se unen. Se trabaja con mucha dedicación, mucha paciencia y mucho tiempo, como toda la artesanía.

-¿Cuánto tiempo puede dedicar a una pieza media?

-No son sinónimos pieza grande y más trabajo, ya que depende de los detalles que tenga la figura. Si presenta bastantes, me puede llevar un día. Sin embargo, puedo hacer un centenar de piezas más pequeñas y sencillas en unos cuatro días.

-¿Cuál ha sido el trabajo que le ha reportado una mayor satisfacción, por su dificultad?

-Actualmente El Quijote, que cuenta con más de cien huesos; además, está reforzado con madera y tiene detalles de cuero. También tengo un elefante bastante voluminoso, que me lo he quedado yo.

-¿Se valora lo suficiente la artesanía?

-Hay personas que sí y así te lo comunican: te dicen qué bonito, qué paciencia, qué manos.., y te satisface. La mayoría, como todo depende del precio, consideran que es caro, pero tiene un precio bastante inferior al tiempo que se emplea en componer las piezas. Yo tengo desde cosas sencillitas que valen 2,5 euros hasta otras más complejas, como El Quijote, que cuesta 150 euros. Las tiendas de 'Todo a 100' nos han hecho mucho daño, porque no se puede competir.