De la mar el mero...

A pesar del comienzo del refrán apenas se encuentran recetas de este pescado, aunque no se puede dudar de la bondad de su carne, firme y sabrosa. También ha casi desaparecido éste del mercado, entero, de hechura más rechoncha que larga, y no en filetes de dudosa procedencia, pero se encuentra algunas veces y lo he comprobado estos días, aunque hay que rascarse el bolsillo para su adquisición como ocurre con casi todo el pescado 'salvaje'.

Mi forma preferida de hacerlo es bien sencilla: Una rodaja de mero de dos dedos de grosor, sazonada, untada apenas en aceite y pasada por la plancha o sartén similar, lo justo para que se dore un poco por ambos lados. Ponerle por encima un machado de ajo y perejil con un poco de aceite y terminarla de asar en el horno fuerte, cuatro o cinco minutos. Repito que se comprueba el asado pinchando el hueso central con un cuchillo, y si se despega bien de la carne estará a punto. Retirar el pescado y desglasar los jugos con un chorrito de vinagre y vino blanco seco. Si habéis preparado antes una escalibada, ensalada catalana cuya receta detallada ya se ha publicado, de berenjena, cebolla, pimientos y tomate asados aliñada con vinagreta, tendréis un buen plato fuerte después de iniciar la comida con unos aperitivos o una crema fina, como la de espárragos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos