Dumas
Victoria Pelayo Rapado
Sábado, 8 de noviembre 2025, 01:00
Sorprende que el expresidente de un país de la civilizada Europa, el francés Nicolas Sarkozy, haya entrado en prisión; creo que el lector conoce las ... razones de su encarcelamiento y no lo aburriré repitiéndolas, pero quizá desconoce el título del libro que ha elegido para acompañarle durante su encierro: 'El conde de Montecristo', de Alejandro Dumas. Cuando supe la noticia me vino a la mente la espectacular huida de su protagonista de la prisión de If; será casualidad, o no, que Sarkozy haya elegido la historia de un personaje injustamente acusado por sus adversarios políticos y encarcelado de por vida.
Si el expresidente quería parecer una víctima, como Dantés en el libro de Dumas, será difícil que pueda parecerlo en la prisión donde cumplirá condena, porque sus condiciones carcelarias –celda individual, acceso limitado a la lectura y un escritorio desde el que pretende escribir la injusticia de su experiencia– son especialmente privilegiadas, sin comparación con la vida de los prisioneros en la solitaria e inexpugnable fortaleza de If. Al parecer, Sarkozy no cumplirá el total de su condena y saldrá en unos meses, en cuyo caso no tendrá tiempo para unas memorias largas. Ante la promesa de la pronta excarcelación, tampoco es de esperar que el expresidente pretenda huir, como sí hizo Dantés, ni mucho menos emular una huida tan minuciosamente preparada. El último verano visité la isla de If, hoy auténtico paraíso para los turistas, se puede tomar un ferry desde el viejo puerto marsellés, entrar en la fortaleza e incluso asomarse por el mismo hueco de la pared por donde huyó el prisionero Dantés.
Tras los acontecimientos vividos en Francia, el robo de joyas en El Louvre, la facilidad con la que los ladrones entraron y salieron del museo, el incendio de Notre Dame o los gobiernos de cartón, no hay que descartar, por descabellada e increíble que parezca, una hipotética huida del expresidente, por grande que sea la probabilidad de que cuando esta columna vea la luz él ya esté paseando por los Campos Elíseos. El supuesto escape del expresidente acrecentaría la leyenda de país de Tócame Roque en que se está convirtiendo Francia, con permiso de Estados Unidos, que ya es el mayor circo del mundo.
Podría haber titulado este artículo con otros nombres propios, pero lo personal y la oportunidad de compartir este se impusieron sobre rótulos más sonoros, sí, pero menos queridos; mi debilidad por el nombre se debe a que es el que pusimos al perro cuando nos lo entregaron, con una semana de vida, en una caja; todo su afán era salir, escapar, trepar por los muros de cartón y huir de su encierro, como la criatura de Alejandro Dumas.
Una nostálgica de cualquier tiempo pasado al escribir estas líneas no puede evitar evocar a Johnny Cash cuando visitó la prisión de Folsom en enero de 1968 y cantó por primera vez y para los reclusos 'Folsom Prison Blues'. Sarkozy no tendrá tanta suerte, pero, quién sabe, quizá Carla Bruni se cuelgue otra vez la guitarra al cuello y le susurre al oído aquello de 'Quelqu'un m'a dit'.
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