A la vuelta de las vacaciones

Tras unos días de descanso se corre el riesgo de estar abocados a situaciones de estrés prolongado, lo que puede desembocar en un episodio de agotamiento, típico de sociedades competitivas

JESÚS DE LA FUENTE ARIASCatedrático y director del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad de Navarra

Las ansiadas vacaciones de Semana Santa se acercan. Además del merecido descanso y aprovechamiento para el disfrute de la familia, las amistades y del ocio, es un buen momento para reevaluar nuestra actividad diaria. La re-evaluación es una acción de afrontamiento de los problemas que utilizamos la personas para dar respuesta a las situaciones de estrés en nuestras vidas. Básicamente, consiste en ordenar las distintas actividades, analizando los pros y contras de las mismas, amén del coste personal y de la valoración del esfuerzo que requieren. Cuando este tipo de estrategias de afrontamiento no se utilizan periódicamente, corremos el peligro de estar abocados a situaciones de estrés prolongado, lo que –muy probablemente– desembocará en un episodio de burnout o agotamiento, típico de las sociedades occidentales, competitivas y desarrolladas, cuyos indicadores son el agotamiento y los sentimientos de falta de eficacia y de cinismo. Los factores que explican la aparición y consolidación de este estado psicológico pueden ser de índole externo e interno, de forma combinada. Para explicar este fenómeno, imaginemos que vamos conduciendo por una carretera.

Los factores de carácter externo (tipo de carretera) están referidos a las características del contexto en sentido amplio (laboral, familiar, social, etc.), en el que la persona se desenvuelve. Una carretera bien señalizada sería ejemplo de un contexto laboral regulador. Este establece con claridad los elementos informativos y organizativos para que los viajeros puedan auto-regularse, y puedan ejercer control de su actividad en la misma. Un ejemplo de esto sería que los períodos, las actividades y la consecución de metas están objetivamente establecidos y son de dominio público. Esto promueve, en general, la percepción de control y compromiso con la organización.

Si viajamos por una carretera sin señalizar, estaríamos en un contexto laboral a-regulador; en el que no existe esta información clara de las normas, de los criterios de promoción o de los criterios de consecución de metas. Y esto, dificulta la satisfacción y el compromiso con la organización. En el peor de los casos, cuando estos criterios se aplican de manera selectiva y arbitraria, sin conocimiento explícito del personal contratado, estaríamos ante un contexto des-regulador; es decir, un contexto que no ayuda a la autorregulación de las personas. También, cuando las demandas organizacionales son excesivas y poco previsibles en el tiempo, porque aparecen súbitamente, o no hay posibilidad de afrontarlas de forma planificada ejerciendo control sobre las mismas; se promueve la desregulación emocional y comportamental, con la consiguiente aparición de estrés y de burnourt.

Los factores de carácter interno están referidos a factores personales o características de la forma de organizar la propia vida y las actividades diarias. Entendemos que una persona tiene un estilo regulador (buen conductor) cuando toma decisiones y regula sus acciones diarias, es decir, planifica, controla y evalúa de manera habitual la idoneidad y los efectos de las mismas, sabiendo decir que no cuando observa que está sobrepasando sus posibilidades de dar respuestas o, sencillamente, o no desea asumir más tareas. Un estilo personal a-regulador se caracteriza por no realizar estas acciones y quedar a expensas de la regulación externa del entorno (carretera), sea buena o nociva. El estilo des-regulador (mal conductor) es propio de las personas que, por sus propias características individuales y la forma de afrontar los problemas, toman decisiones erróneas y se exponen a demandas ambientales a las que no pueden –objetivamente– dar respuesta, porque superan sus posibilidades de recursos personales, tiempo y acción. En este caso, la probabilidad de aparición de un episodio de burnout es la más alta.

La conclusión es clara: aplíquese cada uno –organizaciones y personas– estos criterios al análisis de su situación. La mejor combinación sería la de contextos reguladores con personas autorreguladas, lo que puede generar sentimientos de satisfacción, de control y de bienestar personal y laboral. La peor combinación es la de los contextos des-reguladores con personas des-reguladas, lo que provocará sentimientos de estrés, de falta de control, burnout, falta de compromiso y deseo de abandono de la organización. Por tanto, el análisis parcial del fenómeno del estrés –centrado exclusivamente en las variables de la persona o de la organización– parece que no se sustenta, con base en el conocimiento actual de los modelos psicológicos científicos, transacciones e interactivos del estrés.

Que las organizaciones y las personas re-evaluen su estilo de regulación es una actividad vacacional recomendable que ayudaría a tomar una nueva perspectiva, así como a volver de las vacaciones con energías renovadas y nuevas metas de mejora. Y no pensemos sólo en nuestro trabajo, sino también en nuestra familia y en la sostenibilidad de nuestro modo de vida. Y si observa que no puede resolver el problema, pida ayuda profesional a un psicólogo.