Unidas en entredicho

Las divergencias se refieren a la actitudque Podemos y sus aliados debieran mantener respecto al PSOE

El Parlamento asturiano designó ayer al líder socialista Adrián Barbón como nuevo presidente del Principado, con los votos de su partido y dos de Izquierda Unida, mientras Podemos se abstenía. En La Rioja, la división postelectoral en Unidas Podemos, que ha concedido un escaño de IU a la candidata socialista a la presidencia frente a la negativa de Podemos a secundarla, mantiene en suspenso la composición del nuevo Gobierno riojano. En ambos casos, las diferencias entre Podemos e Izquierda Unida se entrecruzan con las divergencias que afloran en el seno de esta última organización. Lo que sucede a ese respecto en Asturias y La Rioja puede ser hoy la excepción que contrastaría con el entendimiento entre Pablo Iglesias y Alberto Garzón. Pero forman parte de la desvencijada realidad a la que en tan poco tiempo se ve abocado Podemos –en su relación con IU, con las convergencias territoriales y con la crisis encarnada por Iñigo Errejón– tras experimentar una sorprendente eclosión, seguida de un no menos sorprendente declive electoral. El disenso interno generado por el contenido de la pregunta con la que la dirección de Podemos ha decidido consultar a sus bases sobre la investidura de Pedro Sánchez forma parte de los problemas que aquejan al partido de Iglesias. Las elecciones de abril y mayo de 2019 introdujeron un cambio sustantivo en el campo de las izquierdas: la recuperación al alza del PSOE, a costa de las expectativas que poco tiempo atrás albergaban Podemos e Izquierda Unida. De manera que la 'fuerza emergente' ha acabado debatiéndose no tanto sobre sus objetivos últimos, sino sobre la posición que debiera mantener respecto a las aspiraciones del socialismo de Sánchez: si la postura más idónea es exigir un acuerdo programático de Gobierno cuyo cumplimiento exija formar parte de un Ejecutivo de coalición; o si les es preferible favorecer que los socialistas se hagan con el Gobierno –para evitar que el centro-derecha se recupere– sin asumir más compromiso que el seguimiento exigente de su ejecutoria. Unidas Podemos tiene ante sí el desafío de afrontar sus desavenencias internas, antes de verse atrapada por un socialismo al alza que, a cada paso, le reclame adoptar una posición subalterna.