Torra avisa con llegar hasta las últimas consecuencias para lograr la independencia

Quim Torra, durante el acto en recuerdo a Lluís Campanys, en el cementerio de Montjuit (Bacerlona)/EFE
Quim Torra, durante el acto en recuerdo a Lluís Campanys, en el cementerio de Montjuit (Bacerlona) / EFE

El presidente de la Generalitat eleva la presión sobre Sánchez y vuelve a advertir con un nuevo 1-O tras las sentencias

CRISTIAN REINOBarcelona

El independentismo aprovechó este lunes la conmemoración del 78º aniversario del fusilamiento del expresidente de la Generalitat, Lluís Companys, por el régimen franquista para reivindicar la figura del dirigente catalán, trazar un paralelismo con el encarcelamiento de los líderes del 'procés' y para pedir gestos al Gobierno central y a los poderes del Estado.

Así, Quim Torra, durante su discurso frente a la tumba de Companys, fusilado en 1940 en el castillo de Montujuïc, en Barcelona, afirmó que no es suficiente con exhumar al dictador de la tumba del Valle de los Caídos, instó al Ejecutivo de Pedro Sánchez a que «elimine todos los reductos franquistas que quedan en el Estado», que anule los juicios del franquismo, como el de Lluís Companys, y al Rey y al Gobierno les reclamó que «condenen» el asesinato del último presidente del Ejecutivo catalán en la II República.

Un día antes de que se cumpla el primer año desde que Jordi Sànchez y Jordi Cuixart entraron en prisión, Torra, que este martes visitará a los 'Jordis', elevó el tono y se mostró dispuesto a todo con tal de lograr la independencia. «Por Cataluña y por la vida. Estos fueron los ideales de Companys, estos son nuestros ideales. Por estos ideales estamos dispuestos a luchar hasta el final con todas las consecuencias», remató. Horas después, en el pueblo donde nació Companys (Tarròs, Lleida), mantuvo el verbo desafiante. «En algún momento, los catalanes deberemos decir basta y ese punto esta a punto de llegar», advirtió.

El presidente de la Generalitat lleva semanas avisando que las sentencias del juicio por el 1-O serán un antes y un después. Por ello, presiona a la Fiscalía y a los jueces con un nuevo 1-O si las sentencias no son absolutorias. Aunque la consecuencia puede ser también un adelanto electoral en Cataluña.

La épica del enfrentamiento y la retórica republicana siguen marcando el discurso del presidente de la Generalitat. En un intento de opacar una realidad, que es muy distinta. Sin ir más lejos, la comisión bilateral de infraestructuras que integran el Gobierno central y la Generalitat se reunió ayer por primera vez en más de once años, lo que sienta las bases para una cierta normalización en las relaciones.

Torra, en cualquier caso, cree que es el momento de presionar a Sánchez (hace semana y media le lanzó un ultimátum), a escasos días de que la Fiscalía presente el escrito de acusación del juicio del 1-O. En juego está el apoyo de los grupos independentistas a los presupuestos de Sánchez. Lo que puede acabar siendo un arma de doble filo si el presidente español, como ya ha advertido a los secesionistas, acaba adelantando las elecciones y los comicios dan como resultado una coalición PP-Cs cuyo objetivo es aplicar el 155.

Elevar el tono

Torra elevó el tono para buscar algún gesto de Sánchez, pero su insistencia lleva el riesgo de que puede recibir la misma medicina. Lo hizo Miquel Iceta (PSC), que afirmó que quien tiene que hacer gestos es el independentismo, que no los ha hecho hasta la fecha, en el sentido de renunciar a la vía unilateral.

Pero la épica y las continuas analogías de la España actual con la de Franco (Antoni Castellà afirmó ayer que si Cataluña no estuviera en la UE el Estado estaría «tentado» de «fusilar» a los presos secesionistas) sirve al independentismo para cerrar filas y tapar las vergüenzas internas, que son muchas, pues está dividido, sin mayoría absoluta, cada día que pasa más alejado de sus objetivos y haciendo guiños a los comunes, como nuevos socios.

El presidente de la Generalitat trata además de avivar la llama independentista. Lanza gasolina al fuego, consciente de que PP y Cs también están en una pugna por aparecer como los más contundentes contra el soberanismo, para intentar así volver a movilizar a la tropa secesionista, pues el otoño caliente previsto está siendo más bien templado y la gran marcha por la libertad (una movilización permanente hasta los juicios) anunciada por Torra no acaba de carburar.

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