Socialismo en solitario

Al rechazar la coalición a la que aspira Podemos y proponerle un programa con evasivas, Sánchez deja en el aire su elección

La ejecutiva socialista acordó ayer por unanimidad que su candidato a la presidencia, Pedro Sánchez, conforme un Gobierno monocolor, remitiendo a Unidas Podemos su propuesta programática como base para la negociación y avance del discurso de investidura. La formalización de tal postura por parte del PSOE compromete aun más la interlocución con Pablo Iglesias, al advertir a sus «socios preferentes» de que el Partido Socialista afronta la cita de mañana cerrando la puerta al Ejecutivo de coalición pretendido por Unidas Podemos. La «propuesta abierta de cooperación para un gobierno social, feminista, ecologista, europeísta y progresista» es una síntesis matizada del programa electoral del PSOE que acota temáticamente el diálogo previsto con Pablo Iglesias, pero que también limita las posibilidades de este de apostillar y concretar las políticas enunciadas por el partido de Sánchez. La remisión de los posibles cambios normativos en materia laboral al diálogo social, las ineludibles referencias a la UE para impulsar políticas que debieran acordarse a nivel comunitario, o los comedidos apuntes en cuanto a una fiscalidad que aporte más ingresos a las administraciones públicas, hacen que todas las propuestas del documento aparezcan como objetivos generales que difícilmente podrían alcanzarse cuando su propia literalidad expresa una voluntad clara de contener los propósitos de cambio. La inexistencia de calendario alguno para la puesta en marcha de las iniciativas recogidas en el texto programático rebaja la intensidad de los empeños socialistas, en tanto que podrían completar la agenda política de los próximos cuatro años sin que tuvieran que surtir efecto en la legislatura. Los términos en los que, tras la reunión de la ejecutiva socialista, se pronunció su presidenta Cristina Narbona complican sobremanera el entendimiento entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, después de que no hayan avanzado en sus encuentros previos. El programa de gobierno aprobado ayer por la dirección del PSOE representa una formulación de centro-izquierda que concitaría la anuencia de muchos más electores de los que el 28-A votaron por Sánchez. El problema es que el candidato a la presidencia ha de lograr cuando menos la mayoría simple del Congreso despertando el interés de los otros grupos de la Cámara, y no de la opinión pública en general. Siendo definitivo el 'no' de PP y Ciudadanos a su investidura, al rechazar la coalición a la que aspira Unidas Podemos y proponerle a cambio un programa con evasivas, Pedro Sánchez deja más en el aire que nunca su elección.