Rivera se erige como abanderado del «centro» para descabalgar a Sánchez

Albert Rivera, presidente de Cs. / Efe

El líder de Ciudanos evita hablar de Vox y de futuros pactos y centra sus ataques en el socialista porque ha «dinamitado» el constitucionalismo

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

Albert Rivera inició en Barcelona la cuenta atrás hacia el 28 de abril erigiéndose como abanderado del «centro» para «enterrar las dos Españas» y «echar» a Pedro Sánchez de la Moncloa. En su primer acto de precampaña, el líder de Ciudadanos se postuló como el garante de un Ejecutivo constitucionalista que nunca más se venda a los independentistas y que rehuya de la política de trincheras. «Nos hemos levantado ya de muchas cosas y nos vamos a levantar del 'sanchismo'», aseveró.

Con el líder del PSOE presionándole por «atarse a la ultraderecha» y el de PP urgiéndole a que aclare si llegado el caso sería capaz de mantener en el poder a Sánchez, Rivera evitó desgranar su política de pactos y se limitó a dejar claro que la batalla no es entre socialistas y conservadores. «Se trata de ser españoles. Esto va de defender a España», insistió.

Una de las principales incógnitas de los comicios generales pasa por desvelar si el pacto a la andaluza –PP, Ciudadanos y Vox– alcanzará la mayoría absoluta del Congreso y si, en este caso, repitará fórmula para llegar a la Moncloa; o si, por el contrario, el PSOE, apoyado en Unidos Podemos, recupera el consenso de la moción de censura para seguir gobernando. En medio de ambas recetas surge la posibilidad de una entente entre socialistas y liberales. Sin embargo, no parece que esté entre los planes de Rivera reeditar el 'pacto del abrazo', habida cuenta de lo deteriorada que está su relación con Sánchez, al que acusa de «engañar» a los españoles y al que ha marcado como línea roja para negociar con el PSOE. El dirigente liberal no le perdona al presidente que entrase en la Moncloa como consecuencia de la moción de censura a Mariano Rajoy y que no convocase elecciones de forma inmediata.

En las filas naranjas llevan meses distinguiendo entre «socialismo» y «sanchismo» en referencia, sobre todo, a algunos territorios en los que los barones no han dudado en mostrar una voz discordante con el diálogo de Sánchez con los separatistas. Han sido numerosas las ocasiones en las que el presidente de Ciudadanos ha apelado «al socialismo moderado», esa corriente que, a su entender, representan históricos dirigentes como Felipe González o Alfonso Guerra, y que es ajena para el líder del PSOE.

Sin embargo, tanto a socialistas como a liberales les conviene ir limando asperezas de cara a las municipales y autonómicas del 26 de mayo. Si quieren tener opciones de gobernar en ayuntamientos y comunidades estarán condenados a entenderse. Con figuras como Emiliano García-Page, Javier Lambán o Guillermo Fernández Vara no existiría ningún problema en Ciudadanos a pactar con ellos si los números dan. Y tampoco a desalojarlos si la suma es con el PP.

Ejes de la campaña

Con la mirada puesta en las citas de abril y mayo, Ciudadanos seguirá tratando de pescar a ambos lados del tablero político. Por un lado, aglutinando a todos votantes desencantados con el nuevo liderazgo de Pablo Casado y, por otro, dirigiéndose a los socialistas a los que ha podido decepcionar Sánchez por sus alianzas con Podemos y con el independentismo.

Lo hará con la cuestión catalana como eje de su campaña, reprochando al socialista que haya dado las llaves de España a quien quiere «romperla». Rivera volvió a acusarle este domingo de «dinamitar» el constitucionalismo y le recriminó que recibiera el documento con 21 puntos que le entregó Quim Torra. «Si a mí me lo hubiera dado –recalcó–, yo le hubiera anunciado la aplicación del 155».

El otro caballo de batalla de la contienda pasará por marcar distancias con el PP y su líder, empeñado en reeditar el tripartido andaluz. «Estoy cansado de que hablen de Franco o del aborto», dijo Rivera en una de las escasas críticas a Casado, a quien sí advirtió que no se va a desalojar a Sánchez con insultos.

Para quien no tuvo este domingo palabras fue para Vox. Aunque Rivera abrió la puerta esta semana a negociar con la formación de Santiago Abascal, en Ciudadanos esa fotografía sigue siendo incómoda. En el partido naranja insisten en que es una fuerza extraparlamentaria y, como tal, evitarán pronunciarse sobre un posible acuerdo futuro que sería inevitable si como apuntan todos los sondeos PP, Ciudadanos y Vox suman mayoría.

Más información