Responsabilidad socialista

Es Pedro Sánchez quien debe decidir qué socios desea, sin pretender que aliados o adversarios le faciliten la tarea

La ronda de conversaciones entre el candidato propuesto por el Rey para la investidura y distintos grupos parlamentarios dará comienzo hoy en el Congreso, mientras los electos locales perfilan los plenos de constitución municipales para el sábado 15, y las cámaras autonómicas, las juntas forales y los cabildos hacen lo propio. Nuestra democracia representativa conforma un estado compuesto y descentralizado con tres niveles institucionales que se eligen y funcionan de manera autónoma entre sí, además del ámbito europeo. La coincidencia en el plazo de un mes de comicios que han renovado Congreso y Senado, Eurocámara, ayuntamientos y buena parte de los legislativos autonómicos ha proyectado la idea de que la gobernación de todas esas instituciones debía responder a una suerte de escrutinio conjunto y a la definición de una política general por parte de los partidos que concurrieron a las urnas. Pero a estas alturas las conversaciones y eventuales negociaciones que aseguren la investidura para la presidencia del Gobierno no depende de lo que suceda en las demás instancias, cuando tampoco cabe esperar grandes sorpresas. El PSOE de Pedro Sánchez obtuvo el 28-A un tercio de los escaños del Congreso y la mayoría absoluta del Senado. Lo que ha llevado a los socialistas a advertir de que les corresponde la gobernación de España, a no ser que los demás grupos prefieran la convocatoria de nuevas elecciones. Se trata de un mensaje equivocado por dos razones. En primer lugar, porque el responsable de garantizar la gobernabilidad antes que nadie es el propio Sánchez, quien no debería transferir a los demás grupos una carga que le es propia. En segundo lugar, porque al amagar con la posibilidad de nuevos comicios el partido responsable de asegurar la gobernabilidad del país tiende a bosquejar una legislatura improductiva, en tanto que atenazada por el temor que los demás grupos parlamentarios sientan a verse expuestos otra vez al veredicto de las urnas. Sánchez no tiene ante sí infinidad de combinaciones parlamentarias para superar el trámite de la investidura y asentar un mandato coherente. Es él quien debe decidir qué socios considera más acordes a sus propósitos. Es él quien debe despejar sus propias dudas, sin pretender que sus eventuales socios y sus adversarios declarados le faciliten la tarea.