Rajoy barre a Aznar en el 'aplausómetro'

Aznar, junto a Casado y Botella. /Efe
Aznar, junto a Casado y Botella. / Efe

El expresidente escenifica un regreso triunfal al PP cual 'padre pródigo', aunque la dirección le muestra más cariño que los afiliados

KOLDO DOMÍNGUEZMadrid

Y llegó el momento más esperado de la convención nacional. José María Aznar ha regresado a las 12.15 horas de hoy al PP. Tras algo más de dos años de desvinculación total del partido tras su enfrentamiento abierto con Rajoy, el expresidente del Gobierno ha 'reingresado' en la formación de la mano (no sólo en el sentido figurado) de Pablo Casado.

Aznar ha hecho acto de presencia en el cónclave popular como se esperaba. Un regreso triunfal por todo lo alto, pero sin que su cara denotara sentimiento alguno. ¿Estaba Aznar contento por volver? ¿Estaba enfadado por el tiempo que ha estado fuera? Quién sabe. Lo que está claro es que el 'padre pródigo' ha querido que todos los presentes advirtieran su llegada. No quería pasar desapercibido. Hasta ahora, las 'estrellas' de la convención esperaban a los tiempos muertos entre las intervenciones para acceder al pabellón 1 de Ifema.

Aznar no. Y el damnificado ha sido Esteban González Pons. El portavoz del PP en la Eurocámara disfrutaba de sus 5 minutos de focos cuando de repente ha comenzado a sonar por megafonía la nueva versión tribal del himno del PP. A todo volumen. Así que González Pons se ha visto obligado a interrumpir su discurso y asumir que su momento había pasado.

Ha habido empujones y algo más para colocarse junto a Aznar. Le han acompañado un cómplice Pablo Casado, muy sonriente y que compartía comentarios al oído con Aznar, que no se inmutaba. Detrás, Teodoro García Egea y los candidatos a la Alcaldía de Madrid y la Comunidad de Madrid. Y Ana Botella, ella sí exultante. No estaba Javier Maroto.

El revuelo mediático ha sido monumental. Decenas de cámaras le han rodeado desde la misma puerta del pabellón, hasta el punto de que los miembros de seguridad han tenido que trabajar para abrir camino. Aznar ha camino lento, disfrutando del momento.

El runrún de la mañana en la convención era si Aznar ganaría en el 'aplausómetro' a Rajoy, la 'estrella invitada' de la jornada de ayer. Y la respuesta es clara: no. Los delegados le han recibido con división de opiniones. Aplausos ha habido, pero muchos menos que con el político gallego, que ayer recibió el respaldo de los afiliados. Esta mañana no ha habido gritos de 'presidente, presidente' ni ovaciones. De hecho, en las gradas había gente que observaba la escena sentada y sin aplaudir.

Se podría decir que la nueva dirección del partido, con Casado a la cabeza, ha demostrado más cariño a Aznar que los militantes. Al contrario que con Rajoy. «A Rajoy le colocan el viernes y en formato de entrevista con Ana Pastor. A Aznar le han dado el sábado y el escenario para él solo», reconoce un cargo regional del partido.

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