La quema de Judas que ha escocido al independentismo

 Como cada año, el AMPA (la asociación de madres y padres del colegio) del pueblo sevillano de Coripe elige, en secreto, qué personaje se castigará públicamente en la plaza el domingo de Resurrección. Es una tradición centenaria con la que se pretende reprobar los actos cometidos por la persona elegida. En este caso el muñeco era la viva imagen del expresidente de la Generalitat, lo que ha incomodado profundamente al entorno soberanista. Porque la figura de tela y paja era, como manda la tradición, paseada por el pueblo, colgada de una higuera junto a la iglesia, y finalmente tiroteada hasta arder frente por un público fervoroso entre el que se encontraban mayores y niños. Una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional, que ya fue muy polémica el año pasado. Hasta el punto de que el alcalde de Coripe, el socialista Antonio Pérez, tuvo que ir a declarar ante la justicia, imputado por un delito de odio tras una querella de Movimiento contra la Intolerancia. En esa ocasión la que acabó entre llamas fue la representación de Ana Julia Quesada, la asesina del pequeño Gabriel. Pero finalmente la denuncia fue archivada, y Coripe sigue con su tradición. Otros personajes públicos que han tenido el "honor" de ser ajusticiados simbólicamente por este pueblo sevillano son José María Aznar, Felipe González, Bárbara Rey, Eva Sannum, Iñaki Urdangarin o Miguel Carcaño -el asesino de Marta del Castillo. Lo más llamativo es que la fiesta tiene un fin, además, práctico: sirve para que los adolescentes de 2º de la ESO del colegio, se costeen su viaje de fin de curso.