La Policía busca fuera de España al asesino y violador que no regresó a una cárcel en Cantabria

La Policía busca fuera de España al asesino y violador que no regresó a una cárcel en Cantabria

Guillermo Fernández, al que califican de «peligroso», tiene aún por delante ocho años de pena. Desde 2013 ha disfrutado de salidas de prisión

Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSantander

«¡Urgente. Por favor, máxima difusión! Si le has visto o tienes algún dato: 091». Con ese mensaje a través de sus redes sociales, la Policía Nacional pedía en la mañana de ayer la colaboración ciudadana para localizar a Guillermo Fernández Bueno, el santanderino de 41 años que el pasado domingo, después de siete días de permiso penitenciario, no regresó a la cárcel cántabra de El Dueso, como ayer adelantó este periódico. Es allí donde está cumpliendo condena por dos violaciones y un asesinato cometidos en 2000 en Vitoria. Antes de lanzar la publicación, los agentes se encontraban ya buscando a este individuo. Y no solo en Cantabria y en el resto de España: también en el extranjero.

Porque los investigadores, que le califican como «peligroso», tienen «serios indicios» de que pueda haber abandonado el país. Si en un principio daba como «lo más probable» que estuviera fuera de Cantabria, ahora barajan que se encuentre fuera de España. Y se le cree en compañía de su pareja, la misma que habitualmente le visitaba en los vis a vis.

Según informó ayer la Jefatura Superior de Cantabria, la búsqueda de Guillermo comenzó en el mismo momento en el que la dirección de El Dueso dio el aviso, a primera hora de este lunes después de que el domingo no se presentara, como tenía estipulado, a las 16.00 horas. Desde entonces, están tras su pista efectivos de la Policía Judicial, unidades especializadas de violencia contra la mujer y también los radiopatrullas, que disponen de su descripción y su fotografía, la misma que también se hizo pública ayer.

Las autoridades sospechan que podría haber huido con su novia y se le busca en varios frentes

A pesar de que las pesquisas policiales también se orientan fuera de España, las investigaciones no dejan de centrarse en el entorno próximo de Guillermo Fernández, en los lugares que frecuentaba en Santander y Cantabria.

De cualquier modo, los cuerpos y fuerzas de seguridad -también se ha incorporado la Guardia Civil- piden «tranquilidad» a la población porque ya están activados los protocolos pertinentes para este tipo de casos. De hecho, también trabaja en este asunto una unidad especilizada de Madrid, la unidad de fugitivos de la Udyco (Unidad de Drogas y Crimen Organizado) de la Policía Nacional.

Estuvo en un curso para reinsertar a violadores, trabajaba en la enfermería y no era problemático

«En el momento en que se le encuentre será detenido y pasará a disposición judicial», apuntaba el portavoz del cuerpo. Tampoco descartan que el fugado, después de la gran repercusión mediática a nivel nacional que ha tenido el episodio, «entre en razón» y regrese por propia voluntad a la prisión de Santoña.

17 años entre rejas

Guillermo está entre rejas por protagonizar dos macabros sucesos que causaron un gran impacto en Vitoria, por los que acumula sendas condenas. La primera, de nueve años, por violar a una panadera en su establecimiento, y la segunda pena, de 26 años, por la agresión sexual y posterior asesinato de Ana Rosa Aguirrezabal, una limpiadora del bar Acua, situado en el barrio de Santa Lucía de la capital vasca. La víctima fue localizada el 14 de diciembre en el suelo de la cocina del bar y presentaba varios cortes profundos en la garganta. Posteriormente, esas penas fueron refundidas en 26 años y seis meses de cárcel. El condenado entró en prisión por primera vez en 2001, cuando todavía no se había celebrado el juicio y, por tanto, no había una condena firme por las violaciones y el asesinato en la ciudad alavesa. Esta llegó en 2004 y desde entonces hasta 2009, momento en que aterrizó en Santoña, estuvo hasta en tres cárceles nacionales diferentes.

La Delegación del Gobierno confirma que el interno había participado en un curso para reinsertar a delincuentes sexuales y que en ocasiones trabajaba en la enfermería de El Dueso. En todo el tiempo que lleva en la prisión cántabra no ha tenido ningún episodio de violencia ni tampoco ha sido foco de problemas. Cero conflictos en su historial.

Desde 2013, se le han concedido distintos permisos. Todos habían sido de tres días y los había cumplido de manera escrupulosa, como subraya su abogado, el mismo que le defendió en el juicio hace ya más de una década. Pero el que comenzó el 15 de julio y concluía el 22 era, por primera vez, de una semana completa.