Pensar el voto

Es importante que el día de reflexión sirva también para que los candidatos detengan la carrera y se dispongan al ineludible diálogo que se inicie tras el escrutinio

La campaña electoral llegó ayer a su fin tras un largo período en busca del voto, y cuando los candidatos que se presentan a los comicios de mañana están a punto de pasar el relevo a quienes aspiran a ser elegidos en las europeas, autonómicas y locales del 26 de mayo. La campaña ha sido bronca por momentos, con intervenciones cargadas de descalificaciones y de tremendismo, y con medias verdades y falsedades que circulan sin que quienes las han utilizado teman ser castigados electoralmente por ello. El anunciado incremento de la fragmentación partidista dará lugar, con toda probabilidad, a un panorama parlamentario más polarizado que nunca desde 1977, entre partidos que se sitúan en los límites del marco constitucional y que condicionan el comportamiento de las formaciones más centradas en el tablero político. Es esto último lo que concede especial relevancia a las generales de mañana; puesto que es de temer que a las dificultades para que el país se dote de una mayoría estable en el gobierno de las instituciones se le sumen muy serias reservas partidistas a la hora de procurar consensos básicos en materias sensibles para la concordia social. Puede que el mantenimiento legal de un 'día de reflexión' como víspera electoral no tenga demasiado sentido; pero es evidente que lo que el país se juega en la jornada de mañana da mucho que pensar. Siendo preocupantes los niveles de confrontación y de incompatibilidad mutua que ha mostrado la campaña electoral, el problema se agravaría si tras el escrutinio de las generales y a menos de un mes de los próximos comicios los candidatos que resulten elegidos mañana y sus respectivas formaciones no rebajan el tono de la liza. Recuérdese que las Cortes Generales deberán constituirse horas antes del 26-M; cuando entra dentro de lo posible que el recuento de mañana no despeje –o no despeje del todo– la incógnita de qué mayoría se abrirá paso para la gobernación de la nueva legislatura. Este 'día de reflexión' no va dirigido únicamente a los ciudadanos con derecho a voto, para que puedan resolver las dudas que alberguen y decidir el voto. Es importante que sean también los dirigentes políticos, los propios candidatos, quienes detengan la carrera y se dispongan al ineludible diálogo que se inicie tras el escrutinio de mañana. Hoy debería ser un sábado de distensión que prometa a los españoles un lunes 29 de abril del que desaparezca todo dramatismo, como estímulo necesario para que la gente acuda mañana a votar, haciendo del domingo electoral un día de fiesta por la democracia.