El papel del Ejército

El Gobierno aprovecha la Pascua Militar para enzalsar una política de Defensa que favorece la estabilidad, el progreso y la paz

La Pascua Militar es una celebración protocolaria con la que tradicionalmente se inaugura el año militar, que sirve para dar visibilidad al Ejército como institución constitucional, y que se remonta nada menos que a 1782. Su significación ha evolucionado como es natural a lo largo de los años, y la ministra de Defensa, Margarita Robles, magistrada de profesión y por ello mismo con una relevante sensibilidad jurídica, recalcó ayer que la conmemoración que tiene lugar el día de Reyes de cada año representa una manifestación de «lealtad, admiración y gratitud» de las Fuerzas Armadas al Rey y a la Corona y, a través de ambas, «hacia la sociedad española, a la que todos nos debemos». El momento político es conflictivo, y el jefe del Estado mide muy bien sus palabras para no introducir elementos que puedan ser malinterpretados en esta coyuntura, como ya ha ocurrido alguna vez recientemente. Por ello, el Monarca ha obviado en su discurso cualquier reflexión polémica –en realidad, tan solo homenajeó a la bandera como punto de unión entre los españoles– y ha sido la representante del Poder Ejecutivo quien ha expresado su orgullo por la conmemoración, el año pasado, del 40 aniversario de la Constitución, que «ha consagrado el más amplio abanico de derechos y libertades» y ha creado «un marco de convivencia en el que todos tienen cabida, bajo la mayor garantía, que es el imperio de la ley y el respeto a los valores democráticos, propios de todo Estado de derecho». Con delicadeza pero con contundencia, Robles también ha recordado que la Carta Magna ha situado a las Fuerzas Armadas como «principales garantes del ordenamiento constitucional» y ha hecho de la política de Defensa «una cuestión de Estado, orientada a favorecer la estabilidad, el progreso y la paz». Con todo, es evidente que las Fuerzas Armadas españolas, como las de cualquier democracia de nuestro entorno, desempeñan sobre todo un papel de cara al exterior, como parte de la proyección estratégica de la diplomacia del país. En nuestro caso, y como destacó ayer Felipe VI, se han cumplido 30 años de las misiones de paz de efectivos militares españoles en el mundo; en la actualidad, unos 3.000 militares y guardias civiles están desplegados en 16 operaciones en países de cuatro continentes bajo los paraguas de la OTAN, la ONU y la UE. Es estimulante comprobar cómo la Defensa española, que garantiza nuestra seguridad, contribuye también a la estabilidad global, potenciando la imagen de España y exportando así nuestros sólidos valores colectivos.

 

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