El revés de la justicia alemana complica el desenlace del juicio a Puigdemont

El expresidente catalán, Carles Puigdemont, vota en un colegio de Gerona el pasado 1 de octubre en el referéndum ilegal por la autodeterminación de Cataluña./EFE
El expresidente catalán, Carles Puigdemont, vota en un colegio de Gerona el pasado 1 de octubre en el referéndum ilegal por la autodeterminación de Cataluña. / EFE

Llarena puede asumir el fallo del tribunal germano o retirar la euroorden para que no sea juzgado solo por malversación

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

La negativa de la Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein a extraditar a España a Carles Puigdemont por el delito de rebelión, como pretendía el juez Pablo Llarena, complica el desenlace del juicio en el Tribunal Supremo por la causa del 'procés'. El instructor de la causa tiene ahora dos opciones, asumir la resolución del tribunal alemán y enjuiciar al expresidente catalán solo por malversación en la organización del referéndum del 1 de octubre pasado o retirar la euroorden por estar en desacuerdo con la decisión y renunciar a la entrega.

Se veía venir, pero fue una bofetada, reconocieron fuentes cercanas al Supremo. La decisión tampoco supuso una sorpresa para Llarena porque el tribunal de Schleswig-Holstein ya había rechazado el 5 de abril y el 22 de mayo pasado sus argumentos defendidos por la Fiscalía de ese estado alemán para la entrega a España por el delito de rebelión. El argumento siempre fue que los hechos que se imputaban al acusado eran insuficientes para tipificar su conducta como un delito de rebelión o alta traición, de acuerdo a la legislación germana. Lo mismo arguyó este jueves.

El futuro del expresidente catalán, que ha garantizado que no huirá de Alemania para esquivar la entrega a España, sigue de todas maneras en manos del Tribunal Supremo. Si Llarena encaja el varapalo de que su vasta argumentación no ha sido aceptada y acepta el fallo, Puigdemont será entregado a España. Una vez extraditado, lo más probable es que se dicte prisión provisional hasta la celebración del juicio, previsto para otoño de este año o los primeros meses de 2019. Pero en ese momento su situación será mejor que las de sus compañeros de procesamiento y que no huyeron al extranjero. Puigdemont sería enjuiciado por malversación de fondos públicos, delito penado con hasta ocho años de cárcel, aunque podría llegar a los doce. Pero no lo sería por rebelión, castigado con hasta 25 años de prisión. De esa forma, el líder de la revuelta, según el instructor, tendría una sanción penal menor que la de sus subordinados.

Una situación que causaría un terremoto jurídico y político por lo absurdo del escenario. El Gobierno, no obstante, restó este jueves importancia al desaire al Tribunal Supremo, y Pedro Sánchez, además de mostrar su respeto a la decisión judicial, señaló que «lo importante» es que será juzgado «por los tribunales españoles». «Así va a ocurrir», vaticinó tras participar en la cumbre de la OTAN en Bruselas. Un pronóstico que podría resultar un fiasco si Llarena decide no aceptar el fallo de la Audiencia de Schleswig-Holstein y retira la euroorden.

La vicepresidenta, Carmen Calvo, también apuntó que lo sustantivo es que será enjuiciado en España y que el Supremo podrá trabajar «con el derecho interno de nuestro país». Una enigmática referencia a la posibilidad de que a pesar de que la justicia alemana no aprecia el delito de alta traición en la conducta de Puigdemont pero en España podría ser encausado por rebelión.

Las alternativas del juez

Llarena no quiso tomar decisiones en caliente y aguardará a que llegue la resolución del tribunal y una vez que estudie sus fundamentos jurídicos tomará una decisión. Una posibilidad es que acepte sin más la resolución. Pero también cabe, recuerdan fuentes jurídicas próximas al Supremo, que retire la euroorden por no compartir la resolución. De esa manera, Puigdemont podría abandonar Berlín y regresar a Bruselas o instalarse en otro país europeo, pero no regresar a España, salvo que acepte ser detenido para ser juzgado por rebelión y los demás delitos conexos del sumario del 1-O.

En caso de que el expresidente catalán decida continuar su «exilio» no podrá regresar hasta dentro de 20 años, cuando prescriba el delito de rebelión

Otra alternativa para el juez del Supremo es dirigirse al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que certifique la corrección de la decisión de la Audiencia de Schleswig-Holstein. Esta corte, con sede en Luxemburgo, es la encargada de garantizar que la legislación comunitaria se interpreta y aplica igual en todos los países miembros. Si ratifica que no cabe la extradición por rebelión, Llarena también podría retirar la euroorden.

Aceptar el fallo del tribunal alemán, asumen fuentes jurídicas, es un revés en toda regla a los argumentos jurídicos del juez y a la doctrina del Tribunal Supremo de España. El instructor envió una extensa argumentación a Alemania, con miles de folios y documentos. Solo el informe de Hacienda ocupa un archivo de 38 megabytes. Sus razones, además, contaron con el aval de la Sala Segunda (de lo Penal) del Tribunal Supremo.

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