Un inicio convulso

Congreso y Senado se constituyeron ayer entre la pluralidad y la quiebra partidaria, anunciando que la legislatura oscilará entre la primacía socialista y la fragmentación

Las Cortes de la XIII Legislatura se constituyeron ayer, destacando tanto la victoria socialista el 28-A como una pluralidad parlamentaria que asomó a modo de fragmentación divisionista especialmente en el momento de acatar la Constitución. La composición de los órganos de gobierno de Congreso y Senado –con Meritxell Batet y Manuel Cruz en sus respectivas presidencias– mostraron el eje de mayoría con que Pedro Sánchez tratará de asegurar su próximo mandato, con Unidas Podemos y la colaboración del PNV. Así lo demostraron tanto los 175 votos con que contó Batet como el hecho de que los socialistas cedieran un puesto en la Mesa de la Cámara alta a los 'jeltzales'. Aunque el desarrollo de la sesión en el Congreso evidenció hasta qué punto el compromiso del independentismo catalán con las instituciones continúa bordeando los límites de la Constitución; como si su presencia en las Cortes fuese meramente instrumental o transitoria, a la espera de separar Cataluña del resto de España bajo la forma de república. Las fórmulas empleadas para el preceptivo acatamiento de la Carta Magna van a ser objeto de recurso ante el TC por parte del PP, Ciudadanos y Vox, que entienden que los diputados secesionistas no cumplimentaron el trámite exigido para tomar posesión de sus escaños. Aunque la literalidad de las frases con que los electos de ERC y Junts per Cat quisieron apostillar el «sí, prometo» parece ceñirse a lo establecido al respecto por el propio Constitucional, tal como señaló la Presidenta del Congreso, Meritxell Batet, en respuesta a la cuestión de orden planteada por Albert Rivera al término de los acatamientos. Una vez que Batet dé cuenta hoy de la sesión constitutiva del Congreso al Rey, la Mesa que preside deberá decidir sobre la suerte inmediata de los cuatro diputados presos –Junqueras, Rull, Turull y Sánchez–. El 384 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y el artículo 21 del Reglamento de la Cámara no dejan dudas al respecto: los cuatro y Romeva en el Senado se verán suspendidos de sus derechos y obligaciones en el desarrollo de su función parlamentaria. Situación en la que probablemente continúen hasta que el Tribunal Supremo se pronuncie en sentencia firme, previsiblemente en otoño. Lo que instará a ERC y a Junts per Cat a decidirse entre testimoniar la forzosa ausencia de sus respectivos diputados y senador presos, o procurar el máximo rendimiento de su representación sustituyéndolos por quienes les siguen en la candidatura. Entre facilitar el inicio de mandato a Pedro Sánchez, o hacerse de valer de su posición en las Cortes de manera más activa.