Iglesias afronta su momento más bajo

Pablo Iglesias, en su escaño del Congreso./EP
Pablo Iglesias, en su escaño del Congreso. / EP

Podemos no ha hecho más que sumar decepciones electorales desde las generales de 2015

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Muy lejos queda ya la multitudinaria manifestación que Podemos celebró en Madrid en enero de 2015. En aquel momento, la formación lideraba las encuestas y Pablo Iglesias soñaba con asaltar los cielos. Los morados no han logrado una movilización similar, es más, las últimas hasta han pinchado en cuanto a poder de convocatoria. Pero lo grave no es la perdida de manifestantes, si no la de votantes.

Desde las generales de 2015 Podemos no ha hecho más que sumar decepciones. La última en las elecciones andaluzas, donde su marca Adelante Andalucía, que aspiraba a ser la llave de Gobierno, perdió tres escaños respecto a la suma de Podemos e Izquierda Unida en los anteriores comicios autonómicos. La penúltima cita con las urnas fue en Cataluña. Allí también hubo retroceso. Se pasó de 11 a 8.

Los malos resultados han colocado a Iglesias en la picota. Tras su victoria en Vistalegre II sobre Íñigo Errejón, el secretario general ha hecho y deshecho a su antojo en la formación, y eso ahora puede pasarle factura, especialmente cuando hay muchos dentro del partido que quieren cobrársela.

La prueba de fuego para el líder de Podemos serán las próximas generales. Como primer paso, se han convocado unas primarias que se decidirán antes de Navidad. El objetivo es blindar a Iglesias con el apoyo de la militancia, una fórmula que siempre le ha funcionado. Sus apoyos entre las bases, no obstante, también han ido menguando con el paso del tiempo.

Un mal resultado en las generales podría provocar un cambio al frente de Podemos. Por un lado estarían las presiones internas. Por otro, la decisión personal del propio secretario general, que siempre ha mantenido que su deseo es regresar a la docencia universitaria tras un periodo razonable en el mundo de la política.

Hasta que las urnas dicten sentencia, Iglesias deberá cerrar varios frentes internos. El más reciente es el de los Anticapitalistas. Teresa Rodríguez, una de las dirigentes más destacadas de la corriente más a la izquierda de Podemos, dirigió la campaña andaluza sin contar con Madrid. Y fracasó. Juan Carlos Monedero, el ariete del secretario general, se apresuró a pedir dimisiones al día siguiente de los comicios y señaló con el dedo. «La insistencia de Teresa Rodríguez en alejarse de Podemos tiene en este mal resultado electoral su recompensa», justificó el profesor de Ciencia Política.

Anticapitalistas apuntó al lado contrario. Abogó por abrir un periodo de reflexión y exigió desconvocar las primarias para elegir al candidato a la Moncloa bajo amenaza de no participar en ellas. La ruptura parece más próxima que nunca.

Vuelve Errejón

El exnúmero dos de Podemos dio un paso al lado tras su derrota en Vistalegre II. Aceptó el resultado y desde entonces no ha alzado la voz ante las decisiones de Iglesias, aunque algunas no le hayan gustado, como la suspensión de militancia a los seis concejales de la formación en el Ayuntamiento de Madrid. Pero Errejón vuelve ahora a la primera línea con su candidatura a la Presidencia de la Comunidad de Madrid.

Lo que Iglesias le pudo conceder a modo de exilio dorado puede convertirse en una plataforma para Errejón, que ya ha empezado a marcar de nuevo perfil propio. Lo hizo, por ejemplo, al decir que no cree que existan 400.000 fascistas que apoyan a Vox en Andalucía y afirmar que el no renuncia a dirigirse a estos votantes. Una posición mucho más modereada que la llamada a la movilización antifascista del secretario general para frenar a Vox, a una fuerza «de extrema derecha y de postfranquistas sin complejos».

El tercer gran frente para el líder de podemos es el de IU. Las últimas convocatorias electorales han confirmado que la confluencia no funciona. Antes de concretarse la alianza, ya hubo importantes voces en ambos partidos que la rechazaron; Errejón o Gaspar Llamazares, por ejemplo. Iglesias sigue confiando en la confluencia pero ahora puede resultarle más difícil de justificar.

La financiación del partido llega al Senado

Pablo Iglesias comparecerá el próximo jueves en la comisión del Senado creada por iniciativa del PP para investigar la financiación de los partidos políticos. En este órgano solo participan representantes de los populares, ya que el resto de fuerzas rehusaron al considerar que su creación era una maniobra del PP para contrarrestar la que indaga en el Congreso sobre su supuesta caja b. El líder de Podemos sabe de antemano lo que le espera en la Cámara alta: una batería de preguntas de los senadores populares sobre si su formación ha recibido fondos ilegales de Venezuela e Irán. PP y Ciudadanos siempre han jugado esta carta para atacar a Podemos, una sospecha que los tribunales siempre han archivado cuando les ha llegado en forma de denuncia.