Ibarra defiende que los independentistas dieron un golpe de Estado aunque no usaran armas ni violencia

Ibarra defiende que los independentistas dieron un golpe de Estado aunque no usaran armas ni violencia

Pagazaurtundua y Savater coinciden en que las amenazas a la democracia son «híbridas» y no requieren de «militares ni fusiles»

EUROPA PRESS

El expresidente de la Junta de Extremadura Juan Carlos Rodríguez Ibarra ha defendido este viernes que un golpe de Estado no requiere del uso de armas ni violencia, tal y como a su juicio perpetraron los independentistas en el Parlament hace un año.

Ibarra ha coincidido en esta postura con la eurodiputada de UPyD Maite Pagazaurtundua y el filósofo Fernando Savater, con quienes ha participado en una mesa redonda sobre el auge de los populismos en España y Europa.

«No hay militares ni rifles pero es un golpe de Estado porque quiere terminar con la Constitución», ha argumentado el histórico dirigente socialista antes de que Savater señalara también la responsabilidad del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por «apoyar» su Gobierno en los «golpistas».

Ibarra sin embargo ha censurado la actitud del líder del PP, Pablo Casado, y le ha recomendado que «modere un poco» el lenguaje que utiliza con el fin, a su juicio, de «ganar protagonismo en la política española».

En este sentido, Pagazaurtundua ha coincidido en que en el siglo XXI las amenazas a la democracia son «híbridas» y «no hace falta llevar un fusil». «Para lo que antes se usaban las armas, ahora se utilizan otras cosas», ha insistido coincidiendo con Savater, quien cree que en Cataluña es «evidente» que se produjo un golpe de Estado.

En este marco, Savater ha aludido a las acusaciones del líder del PP, Pablo Casado, al presidente del Gobierno acusándole de ser «partícipe y responsable» de este golpe de Estado y ha advertido de que «exagerar y sacar las cosas de quicio desgasta todo».

¿Responsabilidad de Sánchez?

Sin embargo, ha añadido que «las responsabilidades son las que son» y Sánchez apoya su Ejecutivo en «los golpistas y los grupos que causan más problemas a la estabilidad del país».

Ibarra ha dado la vuelta a este argumento explicando que Sánchez ganó la moción de censura gracias a los votos de los independentistas, pero si ERC y PDeCAT se hubieran opuesto ahora sería el 'popular' Mariano Rajoy quien gobernara gracias a ellos.

En este contexto, ha sostenido que Casado debería «moderar un poco» el lenguaje que utiliza con el objetivo de «ganar protagonismo en la política española». «No nos disparemos a nosotros mismos, enderecemos el fusil», ha recomendado apuntando al líder 'popular' que el «enemigo» se llama Puigdemont (Carles, el expresidente de la Generalitat), Tardá (Joan, diputado de ERC) o Mas (Artur, expresidente catalán).

Los tres oradores han señalado el secesionismo catalán como el populismo más preocupante en la actualidad para España por el riesgo que representa para la democracia. Ibarra ha censurado además la inactividad del Parlament, que cree que se debe a que no se atreven a decir en sede institucional lo que dicen en la calle «porque serían procesados».

El expresidente extremeño cree que el problema parte de las elecciones de 2016, en las que a su juicio el PSOE debería haber pactado un gobierno de coalición con el PP y ahora el partido de Casado estaría en una posición de «centro derecha» que permitiría dar respuesta al desafío catalán.

Deacuerdo sobre el bipartidismo

Ibarra ha aprovechado este marco para hacer una cerrada defensa del bipartidismo en España, ya que cree que el país sólo «ha ido bien» cuando ha habido dos partidos hegemónicos y mayoría absoluta. A su juicio, todo «empezó a fastidiarse» en el año 1993 cuando Felipe González perdió la mayoría absoluta.

Para él, los responsables son los ciudadanos, que deben votar pensando si quieren un Parlamento con cuatro partidos, cuarenta o solo dos «para que haya cierta estabilidad». «Un Parlamento que garantice la estabilidad y no haya que pactar con indeseables», ha insistido.

No comparte esta postura Pagazaurtundua, quien cree que el bipartidismo fue «muy importante en un momento histórico» pero «se desgastó», entre otras cosas por «los abusos de entender la política como un cortijo».