Otro enredo de Villarejo

Sería imperdonable que Iglesias denunciara públicamente una conspiración sin límites contra su partido si no lo hace ante la Justicia

El excomisario José Manuel Villarejo declaró ayer ante el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón dentro de las investigaciones que éste sigue en el 'caso Tándem', en una pieza separada y secreta relativa a la presunta fabricación de pruebas contra el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, sobre financiación procedente de Irán y Venezuela. Entre los objetos que la Policía incautó a Villarejo el 3 de noviembre de 2017 en su domicilio se encontró un 'pendrive' con el contenido de un teléfono móvil al parecer sustraído en 2016 a Dina Bousselham, colaboradora de Iglesias en su etapa de eurodiputado. Según su abogado, Villarejo negó ante el juez que fuese responsable de la sustracción, declaró que no fue partícipe de ninguna trama política dirigida contra Iglesias y dio a entender que todo respondió a una operación policial de la que tampoco estaba al cargo. Según su testimonio, Villarejo fue mero receptor de ese 'pendrive', sin que hiciera uso indebido de la información que contenía o de cualquier otra sobre Pablo Iglesias. La circulación de un informe supuestamente policial –'Informe Pisa'– sobre fuentes extranjeras de financiación irregular de Podemos se topó en 2016 con sendas negativas, del Tribunal Supremo y de la Audiencia Nacional, a abrir procedimiento alguno a partir de imputaciones que no contaban con una mínima base indiciaria. A pesar de lo cual la presunción de su existencia acabó instalándose en buena parte de la opinión pública en contra de la formación emergente. El miércoles, Pablo Iglesias acudió a la Audiencia Nacional para declarar ante el juez García-Castellón en calidad de afectado. Sus manifestaciones posteriores, en las que apuntaba a la existencia de «una trama criminal de policías corruptos, medios de comunicación y grandes empresarios», presentaban la sustracción del teléfono móvil de Bousselham y el descubrimiento del 'pendrive' como resultado de un montaje de tal alcance en cuanto a sus implicaciones, que es de esperar que Iglesias diera cuenta detallada al juez de sus certezas y sospechas al respecto, y que las exponga abiertamente en el momento en que la Audiencia Nacional levante el secreto de sumario. Las peripecias del excomisario Villarejo le restan credibilidad y sitúan este caso dentro de la querencia de la que ha hecho gala por acumular informaciones con las que mercadear. Pero sería imperdonable que el secretario general de Podemos convirtiera el asunto en la denuncia pública de una conspiración sin límites si no se ve capaz de denunciarla ante la Justicia.