Energía: la otra revolución pendiente

¿Qué aporta a la comarca de Gata, y más concretamente a Robledillo, el parque eólico, con sus molinillos en lo alto de la sierra que le cobija, cuando para remate 'disfrutará' del impacto visual y sonoro de siete por el precio de uno? Alguien tendrá que aclararlo

TERESIANO RODRÍGUEZ NÚÑEZPeriodista

Uno de los elementos que más han influido en el desarrollo de la humanidad han sido las fuentes de energía. Desarrollo que ha sido lentísimo, dado que durante siglos se utilizó básicamente la fuerza de personas y animales, potenciada mediante la utilización de herramientas y métodos primarios en el uso de fuerzas naturales como el viento, el sol y el agua. La generalización de la energía eléctrica en las postrimerías del siglo XIX y primer cuarto del XX iba a suponer una auténtica revolución, que no ha dejado de desarrollarse mediante su aplicación a máquinas y otros sistemas complejos. Añadan a este conjunto el petróleo y derivados indispensables hoy, como el gasóleo y la gasolina. Piensen en lo que ocurriría en este mundo nuestro si mañana faltaran. Aunque, de hecho, ya se está pensando y haciendo frente a tal eventualidad por dos razones tan simples como importantes: la primera es que con los niveles actuales de consumo, el petróleo y sus derivados terminarán agotándose; la segunda, que su combustión masiva puede acabar haciendo el aire irrespirable.

Como no se trata de disquisiciones baratas sino de la cruda realidad, hoy a todo el mundo le preocupa el futuro, conscientes de que no podemos seguir por este camino. Sustituir las actuales fuentes de energía, derivadas del petróleo y altamente contaminantes, por energías limpias es una necesidad por una doble razón: con los actuales niveles de consumo el petróleo se acabará más pronto que tarde, al tiempo que habrá hecho la atmósfera irrespirable. ¿Cuál es la solución? Aprovechar elementos de la naturaleza que ni se agoten ni produzcan contaminación: por ejemplo el sol, el aire, el agua... Y en esas estamos, una política a la que tendrán que sumarse los gobiernos y los pueblos. En nuestro caso –a España me refiero y más concretamente a Extremadura– el asunto es de plena actualidad. A mediados del siglo pasado, la construcción de varios pantanos para posibilitar la puesta en regadío de miles de hectáreas, permitió también el aprovechamiento de los mismos para la producción de energía eléctrica; pero no se puede olvidar que la finalidad primaria de los mismos fue y sigue siendo el regadío, capítulo fundamental de nuestra producción agraria y parte importante de la economía extremeña. Pensando en la producción de energía eléctrica se construyó la central nuclear de Almaraz, hoy ya muy cerca de llegar al final de su vida útil. Y aunque ese final se pueda demorar, la prórroga no será muy larga.

El sistema que actualmente está alcanzando en Extremadura un gran predicamento es la energía termosolar. Ya hay varias plantas construidas y otras muy importantes en construcción o en proyecto. Al paso que vamos, miles de hectáreas que fueron antes pastizales o campos de labor se habrán convertido más pronto que tarde en plantas termosolares, grandes superficies cubiertas de placas que transforman la luz y el calor del sol en energía eléctrica. La actual existencia de millones de vehículos –autobuses, camiones y sobre todo coches particulares– movidos por motores de gasolina o gasoil, habrán desaparecido dentro de poco, para atajar la contaminación ambiental que generan antes de que nuestro mundo se haya vuelto irrespirable. Hoy por hoy, la alternativa es que todos esos millones de vehículos, que se nos han hecho imprescindibles, funcionen con una energía no contaminante, la electricidad, obtenida de elementos tan naturales como el agua, el sol y el aire.

Ya hablaba del agua almacenada en los pantanos pensando en el regadío y aprovechada para producir energía eléctrica donde ha sido posible. Lo del sol es más moderno: en la misma medida que aumentó –y sigue aumentando– el consumo de energía eléctrica (y no me refiero sólo a Extremadura, sino también al resto de España) las plantas termosolares no dejan de crecer en número y superficie: en los comienzos de su utilización, la mayoría eran para uso poco menos que privado, en zonas alejadas de redes de abastecimiento: nada que ver con las instalaciones termosolares que se vienen haciendo últimamente y las que están en proyecto. Menos desarrollo han tenido los parques eólicos, esos conjuntos de mástiles plantados en cerros o superficies altas, con enormes aspas en el extremo, que giran con la fuerza del viento, produciendo así energía eléctrica: en el argot popular, 'molinillos'.

En lo que a Extremadura se refiere, estuvieron en danza una docena de proyectos hará unos diez años, que se quedaron en eso, en proyectos. Se ocupaba del tema este periódico va a hacer un par de semanas, apuntando la intención de una empresa de construir los cinco parques eólicos que fueron rechazados en 2007. Hace un par de días se volvía sobre el tema para informar que «los hosteleros de Hurdes y Sierra de Gata rechazan la creación de un parque eólico», el de marras que comentamos. Las razones son básicamente medioambientales. Y no es extraño. La veintena de pueblos de Sierra de Gata han perdido población; de todos ellos, el que va a quedar más bajo la influencia de dicho proyecto es Robledillo de Gata, un pueblo de cuya existencia hay constancia documental a finales del siglo XII y que ha mantenido la peculiaridad de sus construcciones, por lo que en 1994 fue declarado por la Junta de Extremadura 'bien de interés cultural'. El tremendo proceso de despoblación, causado por la emigración a partir de los años sesenta del pasado siglo le ha dejado en la actualidad por debajo del centenar de habitantes. Si hay que destacar algún negocio que hoy dé vida al pueblo es el turismo rural, gracias a su media docena de alojamientos turísticos.

Ante semejante panorama... ¿qué aporta a la comarca y más concretamente a Robledillo el mentado parque eólico, con sus 'molinillos' en lo alto de la sierra que le cobija, cuando para remate 'disfrutará' del impacto visual y sonoro de siete por el precio de uno? Alguien tendría que aclararlo.