¿Son eficaces los centros de menores?

Trece mil menores de entre 14 y 17 años fueron condenados en España en 2016. Cifra preocupante, pero cada año más baja. Y no es lo único positivo. "Estimamos que aproximadamente el 80% de los menores consiguen reinsertarse", apunta Emilio Fernández, de la Fundación Diagrama. Un éxito con matices. Se complica si han delinquido antes de los 14, inimputables. "Estos menores tienen unos hábitos aprendidos y unas cuestiones que no se han tratado debidamente en su momento", explica Consuelo Benavente, fiscal de menores de Valencia. O los que rozan la mayoría de edad. "Si te vienen con 17 años ya es difícil corregir". "¿Por qué un chico o una chica menor de edad llega a cometer un acto delictivo? Ésa es la gran pregunta", se cuestiona Rosa Molero, directora de infancia y adolescencia de la Comunidad Valenciana. Y ahí, el problema de siempre. "Faltan medios", reconoce la fiscal Benavente. "Entonces, es muy importante que las medidas cuando se imponen se empiecen a ejecutar de la forma más inmediata posible, porque, en menores, el tiempo es fundamental". Trabajo integral de prevención y trabajo integral una vez que hay condena e ingresa en un centro. "Y en el centro el trabajo es las 24 horas del día. A lo mejor, la intervención con el psicólogo es una hora a la semana o dos horas a la semana. Pero si necesita tres, van a ser tres", nos cuenta Emilio. Instituciones públicas, privadas y concertadas que dependen de las Comunidades Autónomas, encargadas de su control. "Se hacen visitas periódicas y se está en contacto con los directores de los centros y con el personal", dice Rosa. "Porque, obviamente, no podemos negar que puntualmente existen incidencias. Pero en general, no podemos hablar de un mal funcionamiento ni muchísimo menos. Todo lo contrario". "Nosotros lo que intentamos es fabricarles oportunidades", añade Emilio. "Es verdad también que va a depender del cambio que consigamos no sólo en él, sino en su ambiente social y familiar". Que, en resumen, asuman la responsabilidad de lo que han cometido, pero sin perder la esperanza.