Los plazos marcados por el PSOE desesperan a Podemos

Los plazos marcados por el PSOE desesperan a Podemos

La formación de Pablo Iglesias desoye las presiones internas y externas y se mantiene firme en exigir un Gobierno de coalición

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

En Podemos hay impaciencia por sentarse a negociar. La mala experiencia de la primera investidura, en la que Pablo Iglesias llegó a lanzar su última oferta de coalición minutos antes de la segunda votación y desde la misma tribuna del Congreso, ha escarmentado a la formación morada, que de ninguna manera quiere caer de nuevo en el error de las urgencias.

El PSOE, sin embargo, ha decidido tomarse su tiempo y Pedro Sánchez ya ha avanzado que no descolgará el teléfono para llamar a Pablo Iglesias «hasta finales de agosto o principios de septiembre».

La actitud de los socialistas, sostienen en Podemos, es pura estrategia. «El tacticismo no es la manera, no tenemos que convertir la política en una telenovela para adolescentes», se quejó este lunes Pablo Echenique. La respuesta del Gobierno, como es habitual desde hace semanas, no tardó en llegar. «Nosotros –contraatacó la ministra María Jesús Montero– hemos propuesto a Podemos que se siente para hablar del programa y ha dicho que solo se sienta a partir de la propuesta del Gobierno de coalición».

Sea estrategia o no, lo cierto es que el paso de los días aumenta la presión sobre Iglesias y los suyos, para quienes, dado los pésimos resultados en las municipales, autonómicas y europeas, la repetición electoral sería una muy mala noticia.

En caso de volver a las urnas, sobre los morados también sobrevolará la sombra de Íñigo Errejón. El exnúmero dos de Podemos juega al despiste con la posibilidad de extender su nueva formación más allá de la Comunidad de Madrid. Pero de hacerlo, supondría un grave riesgo para sus antiguos compañeros de filas. En las autonómicas de mayo, Errejón obtuvo 20 escaños en la Asamblea regional por los solo siete de Podemos.

En Ferraz también cuentan con que los colectivos sociales con los que se reunió el presidente del Gobierno a lo largo de la pasada semana empujen a la dirección de Podemos a aceptar el acuerdo programático que se les ofrece ahora, algo que, por otra parte, también piden a nivel interno los anticapitalistas e Izquierda Unida.

No parece, en cualquier caso, que Iglesias esté dispuesto a ceder, al menos por ahora. «Si Sánchez decide que quiere un gobierno con políticas valientes habrá gobierno de coalición y si no obligará a los españoles a volver a votar», zanjó Echenique en la cadena Ser. El escudo de la dirección podemista ante todas esas presiones que le puedan llegar está en la militancia, que votó en julio de forma mayoritaria por aceptar solo un Ejecutivo de coalición.

Adelanto electoral

En la formación morada comienza a cundir la idea de que, una vez que PP y Ciudadanos han cerrado de par en par la puerta a su abstención en la investidura, el PSOE ya piensa en clave de generales. Lo haría con un ojo puesto en la última encuesta del CIS, apuntan en Podemos. «A Sánchez se le ve más en modo de campaña electoral que preocupado por evitar unas elecciones», resumió ayer el diputado de los comunes Joan Mena.

El barómetro de julio otorgaba a los socialistas una intención de voto del 41,3%, un porcentaje propio del antiguo bipartidismo. Pero fiarlo todo a las cuartas generales en cuatro años. Los resultados del CIS de julio no reflejan el fracaso de la investidura de Sánchez ni el posible desencanto que haya podido causar en el electoral de izquierda.

De hecho los últimos sondeos publicados reflejan que las urnas arrojarían un reparto de escaños similar para los bloques de izquierda y derecha. De ser así y optar el PSOE por jugar la carta de las elecciones, la política española volvería a la casilla de salida. Es decir, a la encrucijada de elegir entre un Gobierno de PSOE y Ciudadanos, uno monocolor socialista o una coalición entre las dos principales fuerzas de izquierda.