Déficit de credibilidad

El proyecto de Presupuestos se anuncia con una intencionalidad tan cortoplacista que resta verosimilitud a sus cifras

El presidente Pedro Sánchez anunció ayer que el Consejo de Ministros del viernes aprobará el proyecto de Presupuestos para 2019. Se trata de una decisión eminentemente política, por la que el Gobierno pretende emplazar a los grupos parlamentarios a que se retraten ya, después de haber ganado tiempo a la espera de asegurarse el apoyo de las fuerzas que secundaron la moción de censura contra Rajoy. Así es como Sánchez se dispone a prolongar la legislatura, intentando salvar en primer lugar la votación de las enmiendas a la totalidad, que con toda seguridad presentarán el PP y Ciudadanos, y se verán en el Congreso hacia mediados de febrero. La presunción de que el independentismo catalán no se alineará con Casado y Rivera para rechazar los Presupuestos le resulta suficiente a Pedro Sánchez para imaginar un éxito a contracorriente, al margen de que las Cortes Generales acaben o no aprobándolos allá por el mes de abril o mayo. El propósito del presidente de acompañar la tramitación presupuestaria con iniciativas en paralelo de impulso económico y de reforma fiscal y laboral persigue el objetivo de realzar sus propuestas de cambio hacia la izquierda, soslayando la diatriba en torno a la crisis catalana y los efectos del revés padecido por los socialistas en Andalucía. Pero, por eso mismo, el proyecto de Presupuestos que el viernes formalice el Consejo de Ministros se anuncia con una intencionalidad tan cortoplacista que al Gobierno no solo le resultará trabajoso sacarlo adelante, sino que ya parece difícil que sus cifras adquieran una mínima credibilidad. Cuando, en el mejor de los casos para Sánchez, serían aprobados a mitad de un ejercicio convulso. De entrada, el bloqueo por parte de la mayoría popular en el Senado a la modificación de la Ley de Estabilidad, pretendida por el Gobierno, sitúa el objetivo de déficit en el 1,3%, mientras Podemos le insta a mantener como 'déficit efectivo' el 1,8% pactado con los socialistas. Por otra parte, aunque el Ejecutivo Sánchez se esfuerce en transmitir la idea de que la economía española se encuentra libre de incertidumbres, éstas ensombrecen el entorno global y cuestionan las previsiones de recaudación. Además, las iniciativas paralelas a las que se ha referido Sánchez pueden introducir no poco desconcierto, tanto en la economía real como en los mercados. Aunque el origen último de los problemas de credibilidad que afrontan los presupuestos de Sánchez tiene que ver con los distintos intereses políticos y partidarios que deberá conciliar para darles cauce.