Torra retira las pancartas soberanistas pero no evita la querella de la Fiscalía

Retiran la pancarta a favor de los presos de la fachada de la Generalitat. / Foto: Efe | Vídeo: EP

El presidente de la Generalitat presentará un recurso contencioso administrativo y una querella por prevaricación contra la Junta Electoral

CRISTIAN REINOBarcelona

Apenas le quedaban dos horas y media de plazo, cuando el presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha dado esta mañana marcha atrás y ha procedido a retirar todas las pancartas que colgaban de la fachada del Palau de la Generalitat, en Barcelona. Eran las 12.30. A partir de las 15 horas, los Mossos d'Esquadra tenían la instrucción de la Junta Electoral de cumplir la orden de retirar los lazos y 'esteladas' de los edificios del Gobierno catalán.

En cualquier caso, la decisión llega tarde para el presidente catalán. La Fiscalía ha decidido poco después presentar una querella por desobediencia tras recibir el acuerdo de la Junta Electoral Central, en el que se da cuenta del «incumplimiento consciente y reiterado de los Acuerdos de esta Junta de fecha 11 y 18 de marzo de 2019». El proceso abierto por el Ministerio Público podría acabar con la inhabilitación de Torra para ejercer cargo público.

Lo que sí ha evitado el jefe del Ejecutivo catalán es la imagen de la Policía catalana entrando en las dependencias de la administración catalana para ejecutar una orden de la Junta Electoral. En el 1-O, el Ejecutivo catalán ya se cuidó y mucho de que se diera la imagen de los Mossos requisando urnas. El asunto volvía a estar sobre la mesa. Más aún después del impacto que produjeron las palabras del exmayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, en el juicio, cuando confesó que tenía un plan para detener a Puigdemont y a los consejeros.

Torra ha retirado todas las pancartas que había en la fachada de la sede del Gobierno catalán. Primero la del lazo blanco con una franja roja, que colgó ayer, más tarde la del lazo amarillo, que estaba tapada por la primera, y en último lugar la más pequeña, que estaba en una ventana, y no en el balcón principal del edificio, que reivindicaba la libertad de expresión. Está fue la orden de la Junta Electoral que en un primer momento se negó a cumplir, a pesar de que quiso escudarse en un informe del Defensor del Pueblo catalán.

El movimiento de Torra llega un día después de que la Junta Electoral dijera basta y anunciara una triple ofensiva contra el presidente de la Generalitat: expediente, recurso a la Fiscalía para que abra causa penal por desobediencia e instrucción a los Mossos para que ejecutaran la orden. Horas después, Torra dio a entender que seguiría con el pulso hasta las «últimas consecuencias», por lo que asumía públicamente que estaba dispuesto a afrontar una causa penal por desobediencia, con el riesgo de ser inhablitado. Sin embargo, horas después, las pancartas han desaparecido de la fachada del Palau de la Generalitat. A primera hora, lo habían hecho de la Consejería de Economía. En el seno del Gobierno catalán empezaba a haber debate y presiones internas.

Recurso y querella

En cualquier caso, Torra no da la batalla por perdida. En paralelo, ha anunciado que presentará un recurso contencioso administrativo contra la decisión de la Junta Electoral, pidiendo la suspensión inmediata de sus acuerdos. También, que la próxima semana presentará una querella por un presunto delito de prevaricación contra este organismo encargado de velar por la neutralidad de los procesos electorales.

Según Torra, las resoluciones de la JEC son «manifiestamente injustas porque son arbitrarias». «En la notificación de anoche, se exigía al presidente hacer cosas que la ley no le permite», según ha señalado el jefe del Ejecutivo catalán en un comunicado. A su juicio, los «miembros de este organismo ven una grave vulneración de la ley en un cartel, pero no ven ninguna irregularidad en el hecho de que un partido político haga campaña desde el estrado del Tribunal Supremo, donde dos miembros de la JEC están juzgando varios candidatos a las próximas elecciones españolas y municipales».

Torra ha insistido en que «no se detendrá en la defensa de la libertad de expresión, con todas las consecuencias que deba asumir». Y ha denunciado «una vez más el estado demofóbico que vulnera los derechos civiles más elementales de los catalanes, incluido el derecho de autodeterminación». El presidente de la Generalitat, como ya hizo la ANC, ha invitado y animado a los ciudadanos a «llenar los balcones con banderas y lazos amarillos».

Tras conocer los hechos y después de la reunión del Consejo de Ministros de este viernes, la ministra portavoz, Isabel Celaá, se refirió a esta polémica y aseguró que Torra ha hecho lo que tenía que haber hecho desde el primer día, acatar una resolución de la Junta Electoral Central.

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