PP y Ciudadanos coinciden en señalar a Sánchez como rehén de bolivarianos y golpistas

Rafael Hernando habla en el Congreso de los Diputados. /Kiko Huesca (Efe)
Rafael Hernando habla en el Congreso de los Diputados. / Kiko Huesca (Efe)

Acusan al Gobierno de claudicar ante los independentistas y de acercar a los presos de ETA como contraprestación al PNV

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

«Usted y el señor Rivera son una pareja de hecho que ha funcionado bastante engrasada durante el debate». Esta frase que dirigió hoy en el pleno del Congreso Pedro Sánchez al popular Rafael Hernando resume la coincidencia tanto en los argumentos como en la dureza para defenderlos que utilizaron desde la tribuna del Congreso el portavoz del PP y el presidente de Ciudadanos.

Las intervenciones de los dirigentes conservador y liberal giraron en torno al supuesto precio que los socialistas tienen que pagar ahora a cambio de los apoyos que le permitieron sacar adelante la moción de censura contra Mariano Rajoy. Hernando fue el más directo al afirmar que Sánchez ha convertido a España «en rehén de un Gobierno en la sombra formado por populistas, independentistas y herederos de ETA» o que no tiene un programa de gobierno «sino un plan de subsistencia con los comunistas bolivarianos».

Una de las deudas que denunciaron tanto el diputado popular como Rivera es la que se habría contraído con los independentistas. Así, el líder de Ciudadanos exigió al presidente del Gobierno que explique cuáles son sus planes para Cataluña «más allá de ceder ante los golpistas». Esta «rendición» ante el soberanismo quedó demostrada, según Hernando, desde el momento en que el nuevo Ejecutivo levantó el control financiero a la Generalitat, lo que ha permitido, prosiguió, poner de nuevo en funcionamiento las embajadas del Govern en el exterior o que la televisión autonómica catalana haya recibido nuevos fondos «para fomentar la hispanofobia».

Liberar a los terroristas

El acercamiento de los presos de ETA fue igualmente objeto de crítica común. El portavoz del PP acusó al Ejecutivo de urdir un plan por fases para acercar primero a los terroristas a cárceles de Euskadi y ceder después la gestión de las prisiones al Gobierno vasco para , por último, otorgar beneficios penitenciarios y «ponerlos pronto en la calle». Rivera exigió a Sánchez que, si va a propiciar un cambio en esta materia, al menos se lo diga a las víctimas a la cara. «Usted -añadió el líder de Ciudadanos- por un puñado de escaños que le paguen el alquiler de La Moncloa es capaz de abrir la puerta a los etarras presos».

La economía fue otro lugar de encuentro entre liberales y conservadores. El incremento previsto en algunos impuestos y la creación de otros choca con la doctrina económica de PP y de Ciudadanos, y así se lo hicieron ver al presidente del Gobierno los portavoces de ambas formaciones. Rivera mostró su oposición frontal a «disparar el gasto» para que luego lo paguen los españoles. «Los socialistas vuelven a hacer lo de siempre, lo que mejor saben hacer, gastar el dinero de los demas», agregó Hernando.

A la hora de defenderse, el jefe del Ejecutivo respondió a la vez a las bancadas del PP y de Ciudadanos. Sánchez negó cualquier tipo de hipoteca con los independentistas, acusó a «las derechas» de «vivir del conflicto» territorial en Cataluña y recordó que José María Aznar ya acercó presos etarras al País Vasco cuando gobernó.

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