Cisma en Podemos

Íñigo Errejón dinamita la formación de Pablo Iglesias al aliarse con Manuela Carmena y debilita a la izquierda en Madrid

La iniciativa de Manuela Carmena e Íñigo Errejón de ofrecer a los madrileños de la capital y a los de la comunidad una alternativa conjunta bajo la denominación Más Madrid parecía coherente como idea, y podría resultar eficaz en términos electorales para hacerse con el espacio que se sitúa a la izquierda del PSOE. Pero la réplica de Pablo Iglesias advirtiendo de que Podemos seguirá su propio camino en la Comunidad, con un contundente «Errejón no es Carmena», echó por tierra las expectativas de una suma electoral para arrebatar al PP su feudo. El problema está en el rastro de desconcierto y división que el impulso de Carmena y Errejón deja en la parte organizada del público al que se dirigía su llamamiento. La situación delata dos de los excesos en los que se mueve la 'izquierda alternativa'. Por un lado la persistencia de tradiciones heredadas de un 'centralismo democrático' renuente a la expresión de posiciones diversas e incluso de disenso en el seno de estructuras sometidas a disciplina. Un rasgo que no concede a la 'izquierda alternativa' más calidad democrática que la que ofrecen las demás opciones partidarias. Por otro, los personalismos que afloran a cada paso, siempre desde la presunción de una misión encomendada en relación directa con 'las bases' militantes o sociales. Personalismos que encarnan los dirigentes máximos de una organización jerarquizada piramidalmente –aunque se revista de apariencias asamblearias en origen, como Podemos– o las figuras con nombre propio que se sienten acreedoras a un protagonismo dispuesto a soslayar obediencias orgánicas. El ánimo de Carmena y Errejón era ampliar el cauce de su oferta electoral más allá de Podemos y de Izquierda Unida. Pero los recelos mostrados en su actuación y los de quienes se han declarado sorprendidos por la iniciativa son tan manifiestos que cuestionan la naturalidad de una llamada urdida a espaldas de las organizaciones afectadas; de organizaciones que se resisten –en su jerarquía– a doblegarse a la iniciativa de tal o cual. El mensaje con el que Pablo Iglesias salió ayer al paso de la apuesta electoral de Carmena y Errejón al anunciar una candidatura para la Comunidad bajo las siglas de Podemos asegura una división al límite del espacio que Pedro Sánchez veía hasta ayer a su izquierda. División que no solo avanza dificultades para que la 'izquierda alternativa' pueda erigirse en primera opción en los comicios del 26 de mayo. Incide además, y muy directamente, en el grado de tensión que Unidos Podemos mantenga en lo inmediato respecto a la estabilidad del Gobierno socialista en minoría y la tramitación de sus Presupuestos.