El PSOE empieza a asumir que la investidura de Sánchez se irá a septiembre

El ministro en funciones de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, interviene en la clausura de la escuela de verano del PSC en la Sede del PSC de Barcelona. / Ep

Borrell rechaza que el presidente del Gobierno «juegue» a una repetición de las elecciones

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

En el PSOE empieza a extenderse la sensación de que la investidura de Pedro Sánchez se dilucidará en septiembre. Los socialistas creen que Pablo Iglesias, al convocar una consulta interna, se ha cerrado a sabiendas las puertas para negociar con Pedro Sánchez. Si se encastilla en la demanda de un gobierno de coalición sabe que el acuerdo con Pedro Sánchez será imposible, y eso va a ser lo que decidan las bases moradas.

Nadie tiene la menor duda de que el resultado de la votación entre los 190.000 inscritos de Podemos con derecho a voto será favorable a «un acuerdo integral de gobierno de coalición» y «sin vetos» a nadie, como reza en la primera opción de respuesta. Iglesias vería así legitimada ante los suyos su postura y nadie podrá acusarle dentro de su partido si las negociaciones descarrilan. En la otra orilla, Sánchez, según garantizó él mismo en la reunión de la dirección del PSOE del pasado lunes, no va a dar su brazo a torcer, al menos por ahora, y no va a aceptar que Iglesias o miembros de su equipo tengan silla en el Consejo de Ministros. Con este desacuerdo en ciernes el fracaso en las votaciones del 23 y 25 de julio parece inexorable.

Aunque el líder socialista no tira la toalla y en los ocho días que quedan para el debate en el Congreso volverá a hablar con Iglesias, en el PSOE gana cuerpo la idea de que la investidura en julio no será posible. Lo de que «no habrá segunda vuelta» en septiembre, advertencia lanzada por ministros y dirigentes socialistas en los primeros tanteos de la negociación, sonaba a farol desde el comienzo, pero ahora ya parece evidente que no era más que un elemento de presión.

Por si había dudas, Josep Borrell las disipó este sábado. «El país no está para volver a repetir elecciones. Los que dicen que en el PSOE jugamos con esto, se equivocan absolutamente. Volver a votar no es una solución porque el país no se lo puede permitir», subrayó el ministro de Asuntos Exteriores en la clausura de la escuela de verano del PSC.

Los socialistas creían que Iglesias, a medida que se acercara la fecha de la investidura, iba a modular sus exigencias. No veían capaz al líder de Podemos de repetir la negativa de marzo de 2016, cuando rechazó la investidura que el líder del PSOE había pactado con Ciudadanos. Una decisión que motivó la repetición de las elecciones generales tres meses después y que abrió la espita de la crisis de Podemos. Pero Iglesias sorprendió a los socialistas, a Sánchez el primero, al convocar este viernes la consulta con el único fin de blindar su posición y colocar contra las cuerdas al líder socialista.

Que el líder morado iba a preguntar a su militancia sobre el acuerdo se daba por descontado porque figura en sus estatutos. Lo que no entraba en los cálculos, admiten en el PSOE, era que consultase sobre las propuestas de negociación para un acuerdo que aún no existe.

El enfado era monumental entre los socialistas porque Iglesias había hablado con Sánchez un día antes y nada dijo sobre sus intenciones. El presidente del Gobierno, en vez de ese movimiento, esperaba un gesto de distensión por parte de su interlocutor ya que él había flexibilizado su negativa al gobierno de coalición al abrir la puerta a la entrada de miembros de Podemos con un perfil técnico, aunque mantenía el veto a Iglesias y su círculo de confianza.

Sin margen

Negociar a tres días de la investidura, la consulta se cierra el próximo viernes, no deja margen al tira y afloja. Sobre todo porque el líder de Podemos tendrá un mandato de sus bases para aceptar solo un gobierno de coalición con todas las de la ley. Una posición de máximos sin rendijas para el entendimiento, salvo que Sánchez se desdiga de todo. Una posibilidad que los socialistas no contemplan y que el propio líder del PSOE ha dicho en los órganos directivos del partido que no entra en sus planes.

La segunda oportunidad de septiembre, agosto no parece el mes más factible, gana por lo tanto enteros. La repetición de elecciones es solo un argumento disuasorio, no una posibilidad real, aseguran fuentes de la dirección del PSOE. Sánchez nunca la ha mencionado como alternativa a una investidura fallida en julio.

En septiembre, razonan ahora algunos dirigentes socialistas, el escenario puede ser incluso más favorable para la investidura porque la presión afectará a todos, PP y Ciudadanos incluidos, y no solo a Sánchez e Iglesias. Entonces la amenaza de unas nuevas elecciones será mucho más consistente.